ERNESTO FERNÁNDEZ
El nuevo Real Murcia se presentó ayer ante el público de Nueva Condomina ofreciendo todo un recital de virtudes y defectos en el empate sin goles ante el Roquetas. Virtudes porque los pupilos de Iñaki Alonso, tras realizar una buena primera parte, tuvieron hasta trece ocasiones claras para haber marcado; y defectos porque además de evidenciar (ya veremos si es temporal) una preocupante falta de puntería, el juego fue sustancialmente plano en el segundo acto y las pérdidas de balón fueron constantes, lo que no permitió la continuidad necesaria como para hacer feliz a la grada.
Alonso tiene ya claro cómo juega su equipo. A los quince minutos, los granas ya se habían acercado lo suficiente a la portería rival como para tenerles miedo. El técnico sabe que su equipo es muy bueno del centro del campo hacia arriba y discreto del centro hacia atrás. Por eso juega con la defensa muy adelantada. Por eso el Murcia mueve la pelota en el campo del rival y por eso ofrece unas sensaciones que no se habían visto en las últimas temporadas por Nueva Condomina.
Pero el equipo sufre cuando defiende. Hay orden y veteranía, pero poca frescura para ´morderle´ a los atacantes. Mientras esté bien cubierta y sufra poco, apenas se va a notar.
Chando ya había desperdiciado antes de la media hora dos ocasiones que no puede fallar un futbolista que lleva todo el verano reclamando que lo dejen irse a un equipo de superior categoría. Además, la banda derecha estuvo coja. Albiol ofrece lucha, pero se cansa rápido. El entrenador prefiere guardarse a Isaac como revulsivo. Otra explicación no tiene. La velocidad del cartagenero evitaría tener que caer constantemente en el cuerpo a cuerpo que tan mal le sienta a Albiol.
Al margen de todo, el Murcia seguía apretando y Óscar Sánchez estrelló el balón en el poste. En la recta final del primer periodo, de nuevo Chando, fue derribado en la frontal del área cuando encaraba al meta rival. Lanzó Cámara a las manos de Asta y el choque llegó al descanso.
En la reanudación, el Murcia ya no volvió a ser el de antes. Chando, Óscar, Pedro... Todos tuvieron su ocasión, pero la portería rival estaba negada. Por algunos momentos fue preocupante, ya que se presupone que la fuerza de este equipo radica en su poder ofensivo, aunque sin goles no se pueden ganar partidos.
Alonso movió el banquillo. Por parte grana entraron al campo los centrocampistas Abraham e Isaac y el delantero Kike. No fue mala elección apostar por hombres de ataque, viendo que el problema estaba en la nula efectividad de cara al marco rival. Quizás llegaron un poco tarde, pero dentro de todo fueron los acertados, al menos en principio.
Conforme avanzaron los minutos el equipo del Segura fue perdiendo gas hasta volverse espeso, en parte porque el Roquetas adelantó líneas para frenar las constantes acometidas de los atacantes granas. Encima Cámara y Abraham decidieron irse al vestuario por dos acciones más típicas de juveniles. Vamos, entradas que no venían a cuento.
Después al Murcia le entraron las prisas típicas de la situación, pero todo acabó en empate a cero, con buenas sensaciones, pero con un resultado pobre teniendo en cuenta la entidad y el escaso potencial del Roquetas. Contra el Cádiz va a hacer falta algo más.