DIEGO SÁNCHEZ
Si una de las máximas del fútbol dice que no pierdas en un minuto lo que no eres capaz de ganar en noventa, el Cartagena la incumplió con escrupulosa perfección. A falta de goles, un punto se presumía como lo mejor en un anodino encuentro entre albinegros y franjiverdes, pero los locales volvieron a pecar de inocentes y en el último minuto vieron como se les iba el partido con un gol anotado por Linares tras gran jugada por la banda derecha de Wakaso, el mejor del encuentro en la tarde de ayer.
El nuevo fiasco –el segundo en menos de cuatro días–, demuestra que este Cartagena está por hacer, que es demasiado aventurado vaticinar si es mejor o peor que el del año pasado, pero lo cierto es que vuelve a cometer los mismos errores y faltas de concentración que en la pasada campaña.
Mal asunto éste si Juan Ignacio no ha sido capaz de corregirlo tras 42 jornadas de la campaña anterior y lo poco que llevamos de ésta. Lo cierto ahora es que no sabemos a qué carta quedarnos; si la del domingo anterior o la que nos expusieron los mismos jugadores seis días más tarde.
Entre las continuas interrupciones de juego por las numerosas faltas decretadas por el colegiado, el lamentable estado del terreno de juego, lo que impedía un buen bote balón y el juego alocado de ambos equipos, el encuentro resultó insulso, por no decir soporífero.
Como era de esperar, el Elche plantó sobre el césped un rocoso sistema defensivo, con Pelegrín y Samuel como pareja de centrales y Fernandes y Albacar en los laterales, que mostraban una gran solvencia a la hora de resolver los problemas que les podían ocasionar Toché, Lafuente, Víctor o Del Moral. De ahí que pocas fueran las aproximaciones de las que dispuso el Cartagena en este período y la mayoría llegaban desde los carriles, con centros que nunca encontraban rematador.
Longás, que saltó al terreno de juego con unas molestias musculares, jugó muy por debajo de su nivel y perdió el ´mano a mano´ con Wakaso, omnipresente en todos los balones que pasaban por el centro del campo del Elche.
Sin demasiado que ofrecer por uno y otro bando, el encuentro deambulaba por unos derroteros nada propios de dos equipos de Segunda División y que quieren estar entre los elegidos para el ascenso. La afición ponía las ganas, pero el juego no llegaba y todo lo que pudo ofrecer su equipo fue un remate de Del Moral que despejaba Caballero allá por el segundo cuarto de hora del choque.
Ese fue todo el balance ofensivo del Cartagena, es decir muy poco para ganar un encuentro que se presumía complicado.
Más vertical que nunca
Desconozco si motivado porque el campo no estaba para demasiadas florituras –quiero pensar que es así–, lo cierto es que el meta Rebollo utilizó en 45 minutos más el desplazamiento de balón en largo que Rubén toda la pasada temporada. Poco toque de balón y, por tanto, demasiado patadón que provocaban desasosiego entre la parroquia local, confundida ahora por el cambio de actitud de su equipo tras el triunfo del pasado domingo en Xerez.
No cambió nada tras el descanso. Los dos equipos salieron con las mismas ganas, es decir ninguna, de llevarse los tres puntos, o al menos eso es lo que demostraron sobre el terreno de juego.
Si Toché pasaba desapercibido en le área del Elche, Linares hacía lo propio en la del Cartagena. El único que ponía algo de mordiente era el explosivo Botelho, que caminaba por el alambre cada vez que cogía el balón.
Pero sus exhibiciones de fortaleza física no eran suficientes para un conjunto local que carecía de mordiente y de llegada.
El preparador local intentó con la entrada de Keko dotar de más mordiente el flanco derecho y el joven futbolista procedente del Atlético puso nervio y chispa, pero sin más. Goria, por su parte, acompañó a Toché en los últimos diez minutos de la contienda, pero el partido lejos de mejorar, fue a peor.
Cuando todo parecía que estaba decidido llegó el mazazo definitivo en forma de gol para el Elche. En el minuto 89, un clamoroso error en la banda derecha era aprovechado por Wakaso, quien se marchaba con velocidad y Linares, que lo esperaba en línea de gol, anotó el tanto definitivo.