DIEGO SÁNCHEZ
El Cartagena sufrió en la noche de ayer el primer traspié de la temporada tras caer derrotado en su debut en la segunda ronda de la Copa del Rey ante un Rayo Vallecano más entonado, mejor físicamente y más certero.
El conjunto local no aprovechó el mejor juego que ofreció en la primera parte y sucumbió víctima de su bajón físico en la segunda. Ofreció dos versiones diferentes, lo que provoca algunas dudas acerca de qué nos podemos esperar esta temporada.
Como era de esperar, Juan Ignacio decidió dar entrada de inicio a un once completamente diferente al que debutaba con victoria el pasado domingo ante el Xerez. Es más, con tan sólo un día de entrenamiento, el preparador alicantino decidió que las dos últimas incorporaciones, el central Cala y el atacante Keko estuvieran de inicio. Además, Pablo Ruiz, actuó como defensa central, mientras que Julien y Muñoz actuaron como mediocentros.
Bothelo, que el domingo jugó como defensa, en esta oportunidad lo hizo como carrilero por la banda izquierda y Toché estuvo acompañado en labores de ataque por Goria.
La afición, que respondió con una entrada aceptable a este primer partido oficial de la temporada, se mostró gratamente sorprendida por la rapidez y descaro del juego albinegro en los primeros instantes del choque, sobre todo Botelho y Keko por ambas bandas. Este último ofreció una enorme soltura, se movió como pez en el agua por todo el campo y dejó algunos detalles de la calidad que posee. Por contra, los mediocentros ayer pecaron de pasividad, demasiado estáticos, dejaron mucho espacio entre líneas y no supieron manejar el control del juego de su equipo.
Pero el Rayo no quiso verse sorprendido por este arreón de los locales y trató poco a poco de tapar la salida de los cartageneristas y ahogar el medio centro para evitar la circulación fluida de los de Martínez.
No obstante, era el conjunto de la ciudad portuaria el que trataba de llevar el peso del choque y crear las ocasiones para adelantarse en el marcador. Lo intentó Iñaki Muñoz de libre directo en el minuto 8, pero su tímido disparo lo detenía Martín sin problemas. Hubo que esperar al minuto 37 para ver el primer tanto de la temporada en el Cartagonova. Botelho le robaba la cartera a Yuma y tras una carrera de cuarenta metros superaba al defensor y cedía el balón al centro del área donde esperaba Toché para anotar a placer y poner por delante al Cartagena.
Keko, en un pase larguísimo del meta Rebollo se plantaba solo, siete minutos más tarde, delante de Martín, pero su intento de vaselina la atajaba el portero vallecano.
El primer tiempo dejó un grato sabor de boca en los seguidores, que aunque vieron un equipo completamente diferente al de la competición regular, disfrutaron con la ambición que estaba demostrando el conjunto local, al menos en los primeros cuarenta y cinco minutos de contienda.
Cambio de papeles
Toda esa alegría se fastidió en una jugada desafortunada al comienzo de la segunda parte. Demasiada lentitud a la hora de defender un balón suelto en el lateral derecho, del que se aprovechó Provencio, que tuvo tiempo de parar el balón y mandar al fondo de la red ante una mala salida del meta local.
El tanto de los madrileños dejó tocado a los de Juan Ignacio, que dejaron demasiados espacios para que Movilla se moviera a sus anchas y ofreciera pases interiores de auténtico peligro. El Rayo Vallecano empezó a funcionar mejor al primer pase y el Cartagena se resentía del esfuerzo físico de la primera parte. Los vallecanos se fueron decididamente a por el partido, algo que no habían hecho hasta entonces, y ponían en serios apuros a la débil defensa local.
En uno de esos contragolpes Clavero rebanó de manera clara a Roberto dentro del área y el colegiado, a instancias de su asistente, pitó penalti, que transformó Aganzo en el minuto 71.
Lafuente y Víctor saltaron al campo para aportar rapidez y movilidad a un ataque inédito en ese período, pero nada supieron resolver.
Supo jugar bien sus cartas el equipo visitante, que apretó bien cuando debía y rompió el ritmo que apenas podía mantener el Cartagena tras su segundo tanto.
Trejo, que saltó al terreno de juego en el segundo acto y que fue uno de los revulsivos de su equipo, apuntilló el resultado para los visitantes con el tercer tanto de jugada personal.
La primera decepción no ha tardado en llegar.