DIONI GARCÍA
Acaba de dar el primer paso para convertirse en unos meses en el primer árbitro murciano de baloncesto internacional después de ser considerada la mejor en un campus que se celebró en Eslovenia, además de haber dirigido la final de la Copa de la Reina. Sincera, sencilla, guapa y alegre, así es Susana Gómez López, una profesora de inglés que tiene por pareja a otro árbitro, el ACB Luismi Castillo.
¿A qué se dedica al margen del arbitraje? Creo no podrá vivir sólo de arbitrar.
Se puede, pero no se debe porque te puedes lesionar y no hacer nada. Actualmente soy profesora de inglés. Soy interina, hace tres años preparé la oposición, pero no tengo plaza. He tenido suerte porque el año pasado estuve en Espinardo y en el próximo voy al Instituto Aljada de Puente Tocinos.
¿Qué es más difícil, lidiar con los alumnos o con los jugadores?
Es distinto. Los alumnos son tela marinera, pero te los ganas si sabes trabajar con esas edades. Con los jugadores es otra historia porque están haciendo un ejercicio físico en tensión. Nosotros, los árbitros, tenemos la misma tensión, pero tenemos que disimularlo, y eso es lo complicado. Y si te equivocas, también tienes que disimularlo.
¿Se nace para ser árbitro?
No se nace para algo en concreto. Lo vas aprendiendo conforme te vas metiendo en el mundillo y te vas relacionando. Arbitrar cualquier deporte requiere un largo aprendizaje. Yo llevo 17 años, tengo 33 y empecé con 16. Lo que no se puede pretender es que alguien que empieza controle tantos factores como la psicología, intereses...
¿Por qué se metió en el arbitraje?
Empecé jugando con ochos años en el colegio Divino Maestro. A los 16 años nos quedamos sin patrocinador y unos amigos me metieron el gusanillo del arbitraje.
Y en esas que apareció su pareja, Luismi Castillo, también árbitro, en su caso de la Liga ACB.
Y muchos amigos. Lo bueno es eso, que comparto hobby y profesión con mi pareja.
¿Lo más grande que le ha pasado en el baloncesto ha sido pitar la última final de la Copa de la Reina?
Este año ha sido redondo. Pité en LEB Oro y en la próxima lo haré con más regularidad. También estuve en Eslovenia en un campus femenino para mujeres y me dieron el premio a la mejor árbitro. Y ahora el curso de árbitro internacional de Bolonia que también he aprobado.
Los deportistas siempre tienen sueños. ¿Los árbitros también?
Es que la carrera de un árbitro empieza más tarde que la del deportista. La gente se piensa que un árbitro tiene que pitar perfecto, y es una lástima que se insulte a un joven que está empezando. Un árbitro en categorías inferiores está aprendiendo y sabe lo justo; es algo que poca gente entiende.
¿Cuando pita en categorías inferiores, quienes son más exigentes, los padres o las madres de los jugadores?
El problema es que muchas veces se habla desde la ignorancia. Yo, por ejemplo, no sé de fútbol y no se me ocurre ir a un campo a exigir a un árbitro un penalti. El problema es que los padres y las madres interfieren en la formación de los niños.
¿Se puede llegar a pasar muy mal en una pista?
Claro. Se pasa tan mal que la gente joven se lo deja. Sólo se quedan los muy valientes. He visto a árbitros salir llorando.
¿Y usted ha salido alguna vez llorando?
Sí. Aparte de que soy sensible por naturaleza, he vivido experiencias negativas, pero sobre todo positivas, porque de lo contrario no estaría aquí.
Por eso sigue en el arbitraje y dejó el mundo de la pasarela, porque usted llegó a hacer sus pinitos como modelo.
Pero es que ni lo empecé. Fueron tres cosicas que hice con 20 años, me lo pasé muy bien y fue divertido.
¿El baloncesto es machista?
A mí me dedican los mismos insultos que a los hombres, pero lo que más me duele es que una mujer me diga ‘vete a fregar platos’. No entiendo que las mujeres tengan mentalidad machista. La gente acepta el insulto al árbitro como algo natural.
Decía que no tiene ni idea de fútbol, pero seguro que vivió la final del Mundial como uno más.
Claro, la que más. Estábamos en Sevilla y nos fuimos a un pabellón donde había una pantalla gigante con la bandera de España, dando saltos de alegría.
¿Y qué sintió cuando marcó Iniesta?
Es para estudiarlo. A mí no me gusta el fútbol ni soy del Barça ni del Madrid, pero te dejas llevar, te liberas de tensión. Hasta me compré una bandera. El Mundial ha subido la moral de la gente y nos ha unido a todos. Hasta la economía se ha resentido positivamente.
¿Y qué le pareció la polémica con Sara Carbonero?
Absurda. Fue la nota rosa.Llenó espacios de televisión vacíos de contenidos.
¿Cuál es su jugador preferido?
Iker Casillas mola. Es muy majo, pero es por decirte un nombre. Y de baloncesto, Pau Gasol es una gran referencia.
¿Qué adora?
Viajar. El arbitraje me ha venido muy bien para eso. También es una de las razones por las que continúo.
¿Qué quiere decir, que está en el arbitraje por viajar?
Estoy en el arbitraje por todo. Por viajar, por las amistades, por el deporte, porque te pagan... Es un conjunto.
En la pista es la jefa, ¿en casa también?
En la casa hay mucha democracia.
Eso es lo que dicen todas las mujeres, pero la realidad es otra.
Se habla todo y se negocia todo. No se toman decisiones sin consultar.
¿Y en la cocina?
Hay poco tiempo. Cosas muy sencillas y con pocas grasas, que cuesta mucho quitarnos los kilos de más. Pero lo mejor es ir a comer a casa de tu madre.
¿Qué no falta nunca en su maleta?
El secador de pelo.
¿Por qué no pita ninguna mujer en Primera División de fútbol?
Porque hay mucha presión social. Un árbitro destaca por ser árbitro, pero si encima eres mujer, destacas más. Siempre nos fijamos en la diferencia.
Su suegro fue torero y su pareja ha hecho sus pinitos con el capote. ¿Está a favor de los toros?
Me mantengo en una posición neutra. Ni sí ni no, lo respeto mucho porque es una tradición, cultura, es parte de la economía, pero quizás sí cambiaría la fiesta para que no maten a los toros al final. Lo que ha pasado en Cataluña es pura política. No estoy a favor del maltrato de los animales, pero también se maltrata a un cerdo. El problema es que hay mucha hipocresía.
Hablando de tradiciones. ¿Participa en el Bando de la Huerta?
Totalmente. Me visto con el traje de chica aunque sea incómodo. Mi abuela me lo regaló cuando tenía 14 años y lo sigo llevando.
Pues muchas gracias por su simpatía y que siga triunfando en el arbitraje.
Gracias a ti.