ÁNGELA MORENO
El Real Murcia y Álvaro Mejía llegaron ayer a un acuerdo para la rescisión del contrato del madrileño, cuya ficha de más de 500.000 euros se había convertido en un auténtico lastre para la entidad de Jesús Samper. Con la marcha del defensa central, que en sus tres temporadas como murcianista no ha cumplido con las expectativas, el Murcia se quita un gran peso de encima y se permite un respiro económico para contratar a nuevos jugadores, con fichas que se adapten a la nueva realidad del club.
Ahora, el central abandonará España para probar suerte en el Álvaro Mejía fue una de las grandes apuestas de Jesús Samper para la temporada 2007-2008, en la que los granas regresaban a Primera División con el objetivo de alargar su estancia en la máxima categoría el mayor tiempo posible. El madrileño, por el que se pagaron dos millones de euros al Real Madrid, se incorporó a la disciplina murcianista para ser el galáctico de la defensa, aunque sus números, pese a ser titular indiscutible, han dejado mucho que desear, convirtiéndose en uno de los grandes fracasos de la entidad.
Su primera campaña en la capital del Segura se cerró con el descenso a Segunda División, lo que no impidió su continuidad en un nuevo proyecto en el que, con Javier Clemente al frente, el ascenso volvía a ser el objetivo.
Pese a ello, la temporada acabó en fiasco y Mejía, para continuar en la entidad, se vio obligado a revisar su contrato a la baja, pasando de cobrar 1,2 millones de euros por temporada a recibir unos 550.000 euros, aunque a cambio su vinculación se extendió hasta junio de 2013.
El descenso a Segunda B, en una campaña en la que el madrileño, primero con José Miguel Campos y posteriormente con José González, fue reconvertido en centrocampista para disimular sus errores defensivos, ha sido definitivo para poner fin a la etapa de Mejía en el Real Murcia.
Ahora, el central probará suerte en un recién ascendido a la primera división francesa, el Arles Avignon.
El ´chico malo´
Dentro de los terrenos de juego, Álvaro Mejía se ha convertido en el ´chico malo´ de la plantilla por las continuas amonestaciones que ha visto en las últimas temporadas, formando parte del ranking de futbolistas más amonestados de la categoría. Durante su trayectoria como jugador del Murcia, el madrileño ha sido expulsado en siete ocasiones, tres de ellas en la última temporada (en Copa ante el Numancia y en Liga ante el Huesca y el Celta), además ha visto 43 tarjetas amarillas en sus tres campañas con la camiseta grana.