TONI CABOT
Boria golpeó con rabia contenida y entre carcajadas la valla lateral del túnel que da acceso a los vestuarios del Rico Pérez sobre las ocho de la tarde del domingo 12 de mayo de 1991. El ilicitano, entonces jugador del Cartagena 'Efesé', respondía así a un grupo de aficionados herculanos que, encolerizados y sin poder asumir lo que había pasado en el terreno de juego, se apostaban a los lados del pasillo de salida para dedicarle toda clase de insultos.
Acababa de tener lugar un nuevo capítulo de un enfrentamiento clásico que en varias ocasiones ha quedado impregnado de polémica y dramatismo. En éste de la temporada 1990/91, el Cartagena, con una actuación sobresaliente de Boria, ajustaba cuentas con el Hércules endosando un claro y rotundo 0-3 que dejaba a los alicantinos sin opción a jugar el play-off de ascenso a Segunda en la última jornada de la Liga regular, a la que habían llegado como líderes.
En esos noventa minutos y ante 20.000 espectadores que llenaron todas las gradas del Rico Pérez excepto la del Mundial, el Hércules, entrenado entonces por Vicente Carlos Campillo y presidido por Manuel Albarracín, pasaba del primer lugar de la tabla al cuarto y, por lo tanto, quedaba condenado a seguir en el pozo de la Segunda B.
Aquel choque no se libró de polémica posterior dado que el Cartagena quedó envuelto entre sospechas de dopaje: "(Los jugadores departamentales) llevaban gasolina extra hasta en los ojos", recordaba ayer a este periódico un integrante de plantel herculano que disputó ese encuentro.
Los aficionados de Cartagena, por otro lado, hablaron entonces de venganza, recordando la promoción que enfrentó a ambos equipos a doble partido 20 años antes, y que contó con un protagonista inesperado: El colegiado andaluz Herencia Jurado. En aquel enfrentamiento, el Hércules acudió el 28 de mayo de 1972 a El Almarjal con la necesidad de hacer valer un 3-1 a su favor conseguido una semana antes en La Viña. Los que asistieron al encuentro cuentan que el Cartagena apenas pasó del centro del campo por el constante sonido del silbato de Herencia Jurado, que debió señalar más faltas y fueras de juego que en toda su carrera arbitral. El partido acabó con escándalo y empate a un gol, lo que permitió al Hércules permanecer en Segunda. Tras la eliminatoria se dispararon los comentarios acerca del "trabajo de pasillos por la Federación" encargado por José Rico Pérez a su directivo Manolo Maldonado para solucionar un grave problema familiar del colegiado sevillano tiempo atrás.
Llegado el momento oportuno de devolver el favor, una llamada desde Alicante a José Plaza, presidente de los árbitros, hizo el resto: "Pepe, mándame a Herencia". "Y Plaza mandó a Herencia y... el Cartagena no pasó del centro del campo", desvelaba a este periódico un miembro del club alicantino durante esa época.
Hoy vuelven a verse las caras ambos clubes, presididos actualmente por dos alicantinos de la Vega Baja, Valentín Botella y Francisco Gómez.