DIEGO SÁNCHEZ
El Cartagena sufrió ayer la derrota más dolorosa que se le puede infligir a un equipo en un partido, que es la de caer en el último minuto y, por tanto, sin tiempo para reaccionar. La Real Sociedad fue ayer más efectiva, y además de los tres puntos se lleva el liderato en el encuentro entre los dos primeros clasificados de Segunda División.
Lo cierto es que el bloque albinegro cayó por la mínima, in extremis y acumula su segunda derrota de la temporada, la primera a domicilio, y todo a manos del nuevo primer clasificado, una Real Sociedad que no respondió ni mucho menos a las expectativas de un equipo que siente la obligación de recuperar la categoría perdida hace ahora tres temporadas.
El fútbol no entiende de justicia o injusticia, pero sí es cierto que el Cartagena no le perdió la cara al choque a lo largo de los noventa minutos y a pesar de jugar treinta y cinco de ellos con uno menos -por la expulsión de Cygan-, buscó hasta el último instante los tres puntos, una conducta que muestra claramente que su entrenador, Juan Ignacio, no trata de especular con el marcador aunque tenga enfrente a un buen equipo o las adversidades del enfrentamiento, tal y como ocurría ayer, le tentaran a cambiar su filosofía de juego.
Los albinegros fueron superiores a su oponente en muchas fases del choque, pero esta circunstancia no la supieron aprovechar. El conjunto recuperó la fortaleza defensiva que lo ha definido en lo que va de temporada y en el centro del campo Longás se sentía mucho más tranquilo teniendo a Mariano Sánchez a su lado. El organizador albinegro volvió a marcarse otro buen partido, aunque a su equipo le faltó ese chispazo de velocidad para poner en aprietos a la zaga local.
Por su parte, Lafuente regresaba a la titularidad y volvía a demostrar que está en un gran momento de forma. Casi todas las acciones ofensivas lo tenían a él como protagonista. El habilidoso jugador vasco se encuentra mucho más suelto que a comienzos de temporada y su equipo lo agradece.
No le ocurre lo mismo a Víctor, que en los dos últimos encuentros -coincidiendo con las dos derrotas- ha desaparecido. Ayer era una buena ocasión para poder jugar entre líneas, pero el ex del Valladolid tocó muy poco y no aportó la serenidad suficiente arriba, para que el último pase llegara en condiciones a un tan luchador como desasistido Toché.
El Cartagena se sacudió rápido la presión de los locales en los primeros diez minutos y aunque no llegaba con claridad, sí que creaba más sensación de peligro que una Real Sociedad desdibujada, sin ideas y temerosa del líder.
El mejor juego visitante estuvo a punto de culminar con una falta bien ejecutada por Expósito en el último minuto del primer tiempo, pero el balón impactaba en el larguero.
Tras el descanso el partido se volvió un correcalles, con el balón para uno y otro campo sin criterio. Pero la segunda cartulina amarilla mostrada sobre Cygan en el minuto 55 fue determinante, porque el Cartagena se echó un poco atrás y la Real se creyó con más opciones de llevarse la contienda.
La entrada de Nsue y Agirretxe ayudó a los 'txurri urdin' a que el meta Rubén tuviera más trabajo en los últimos 20 minutos.
Griezmann que volvió a encontrar su espacio en la banda derecha del Cartagena que defiende Expósito, tuvo dos claras opciones para marcar, una de ellas pegó en el larguero.
Tato, por su parte, salía en el 75, pero su ansiedad lo lleva a querer hacerlo él todo por su cuenta. Tuvo en el 89 una clarísima ocasión dentro del área pequeña, pero mandó el balón a las nubes.
No pasó lo mismo en el área albinegra en el 90. Un pase interior de Nsue a Agirretxe hacía que las esperanzas de sacar algo positivo se volatilizaran, cuando el ariete realista anotaba a placer y de cabeza, con el tiempo ya cumplido.
La derrota, como decía al comienzo, es dolorosa y probablemente difícil de masticar, aunque el equipo causó una buena sensación los noventa minutos y demostró que su juego no es flor de un día. El sábado tendrá ante el Huesca la ocasión de desquitarse.