EFE. MADRID
La pegada del brasileño Pato, autor de dos goles en el clásico de Europa entre Real Madrid y Milán (2-3), resucitó al conjunto italiano a costa del equipo del chileno Manuel Pellegrini, que agravó con errores individuales la ausencia de un estilo de juego.
El Real Madrid no sabe, de momento, ganar encuentros ante rivales de entidad. En su primera prueba en Sevilla fue vapuleado por momentos. Ante un Milán, alejado del virtuosismo del pasado, encajó la segunda derrota. Dolorosa por graves errores individuales y por dejar escapar la oportunidad de sentenciar el grupo frente a un rival propicio.
Porque el Milán, pese a su triunfo, no es ni la sombra del equipo que fue. Solo el brasileño Pato, un diablo repleto de calidad, aporta algo de luz en un equipo que juega andando. Al ritmo de sus veteranos futbolistas.
Real Madrid y Milán se atraparon de inicio en un fútbol falto de ritmo. La ilusión de Kaká, en el reencuentro con el equipo que multiplicó su dimensión, tiró de un conjunto que no encuentra la brillantez de un estilo.
Se cumplían quince minutos de tanteo, a ritmo de Kaká, con el Milán sin llegar a la portería de Iker Casillas y Granero probando a Dida. A su segunda intentona el disparo fue igual de blando, pero se encontró con un inesperado regalo del veterano portero brasileño. Pensó Dida en sacar rápido en vez de asegurar el balón en sus manos y al lanzar la carrera se le escurrió. No podía ser otro. El más listo de todos. Quien vive cada segundo del partido con la misma intensidad. Raúl González. El que recogió el regalo y marcó a puerta vacía.
El Milán se redujo en el primer acto a las carreras de Pato. Solo orden italiano, que no supo interpretar el Real Madrid. Llegó sin continuidad. Sin rematar dentro del área.
Parecía muerto el Milán cuando la indiscutible calidad de uno de los veteranos dinamitó el partido. Sin la posibilidad de elaborar jugada, inventó Pirlo un latigazo a 35 metros que sorprendió a Casillas. Reaccionó tarde y se encontró el balón cuando ya tocaba la red.
Unos minutos de duda costaron caros al Real Madrid. Asimiló mal el tanto. Zambrotta con un disparo lejano y Seedorf con la derecha avisaron. Un error garrafal de Casillas dio la vuelta a todo.
El Madrid, sin orden. Con Raúl sacando saques de esquina llegó el empate. Encontró a Drenthe en la frontal del área, que conectó un zurdazo para lograr el gol.
Había fe en la remontada, pero el Real Madrid se cayó como un castillo de naipes. En el último minuto Pato fusiló a placer tras asistencia de Seedorf.