DIONI GARCÍA
La crisis afecta a todos por igual, pero en mayor medida a los que menos recursos tienen. El deporte no es menos. Al contrario. La desaparición de empresas ha provocado que muchos clubes de diferentes modalidades como fútbol, fútbol sala y baloncesto, se hayan quedado sin su principal sustento económico. Para seguir adelante han tenido que adoptar medidas drásticas. Por un lado, muchos han reducido gastos no adquiriendo vestuario nuevo y evitando los autobuses para los desplazamientos. Por otro están los que han pedido a los padres una derrama para cubrir el déficit de la pasada temporada y poder iniciar la actual. En definitiva, que todos se han apretado el cinturón para que los niños sigan practicando deporte.
Los clubes que 'residen' en las grandes ciudades, sobre todo en el casco urbano de Murcia, son los que más han sentido los efectos de la crisis. Pilar Romero es la presidenta del Ranero Club de Fútbol, una entidad deportiva con veinte equipos de niños con edades comprendidas entre los seis y los dieciocho años de edad. "Lo estamos pasando falta porque tenemos veinte equipos. Las empresas ya no colaboran y tenemos muchos impagos de cuotas de niños, ya que sus padres se han quedado en el paro y no pueden pagar. En cada uno de nuestros equipos hay seis o siete casos y hemos dado el paso de subvencionarlos. No sé si llegaremos a final de temporada", explica la presidente del club del populoso barrio murciano.
Pedro Ruipérez, presidente del club de fútbol de la pedanía de Rincón de Seca, explica las medidas que han adoptado: "Hemos rebajado las cuotas porque la economía de las familias está mal. Para reducir gastos no hemos comprado vestuario como en otras temporadas. Le hemos dado a cada uno la opción de comprar el chándal y el polo. También hemos quitado el fisioterapeuta y los autobuses para los desplazamientos", explica Ruipérez, quien señala que "varios patrocinadores no nos han dado ni un euro y otros han reducido su aportación. En cualquier caso, todavía nosotros podemos llorar por un ojo".
El Club Baloncesto San José de la Vega vivió hace un mes una situación dramática. Después de veintitrés temporadas, la entidad se vio abocada a la desaparición. Pero los padres se movilizaron y "van a pagar una cuota de setenta euros para poder hacer frente a la deuda de 12.000 euros que teníamos con la Federación", explica su presidente, Juan Martínez, quien destaca que los padres "respondieron en un 90%". Pese a ello, "hemos tenido que reducir dos equipos, uno de ellos el senior masculino, y aumentar en cinco euros la cuota mensual, que ha pasado a ser de 25 euros. Hemos perdido tres entrenadores porque no les podíamos pagar ni los desplazamientos", comenta Martínez, quien señala que "parte de la deuda se generó porque teníamos firmado un convenio con el ayuntamiento de Murcia para las escuelas deportivas, y no nos han dado ni un euro. Me reuní con el concejal de Deportes, Miguel Cascales, y me dijo que no sabía si podría darnos algo", añade Martínez, quien pese a todo, tiene claro que "ningún niño se va a quedar sin jugar por el hecho de que sus padres no puedan pagar. Estamos estudiando cada caso y buscando alternativas para esa gente que no puede hacer frente a las cuotas".
La Agrupación Deportiva Vistalegre tiene equipos tanto de fútbol como de fútbol sala. Su presidente, Paco Martínez, asumió la pasada temporada el mando de un club que se encontraba al borde de la desaparición. Un grupo de padres tomaron las riendas y esta temporada tienen nueve equipos de fútbol y dos de fútbol sala. Martínez explica que los patrocinadores "se han marchado" y que tienen que mantenerse gracias a "una cuota anual de 300 euros de cada niño. Con ese dinero tenemos que pagar los entrenadores, la ropa y todos los gastos. Siempre falta dinero, pero nos hemos mantenido gracias al trabajo. El objetivo que tenemos ahora mismo es buscar patrocinadores. Lo más cómodo sería subir la cuota, pero no queremos hacerlo". Otro problema añadido que se está encontrando es que están llegando "niños que vienen de otros clubes que no han podido sacar los equipos".
Lo peor es que los economistas anuncian que la situación no mejorará a corto plazo. Mientras tanto, toca apretarse el cinturón para seguir haciendo deporte.