ÁNGELA MORENO
El estadio Nueva Condomina, que empezó a perder estrellas incluso antes de su inauguración, cumplió ayer tres años de vida después de que el 11 de octubre del año 2006 viviese su puesta de largo con un partido amistoso de lujo, el que enfrentaba a la selección española y a Argentina.
Desde el mismo día de su estreno, el estadio murcianista pasó a ser portada de la mayoría de medios nacionales e internacionales por su maltrecho césped, algo que todavía no se ha solucionado ni tiene pinta de que el remedio esté cercano, y la lesión del argentino Maxi Rodríguez.
"Maxi, víctima de un pésimo césped", titulaba el diario 'El País'; "el césped, una playa", lo calificaba 'As', fueron sólo algunas de las críticas que recibió un terreno de juego que dio la vuelta al mundo por su pésima imagen.
La improvisación, tanto de la Federación Española como del propio Real Murcia, fue castigada con duras críticas que sirvieron de poco, sobre todo porque tres años después el conjunto grana sigue sufriendo las malas condiciones del césped, sin realizar una resiembra que ya se torna imprescindible.
Sólo hay que mirar los casos de otros clubes, como por ejemplo el Espanyol, que pocos días después de estrenar su nuevo estadio, el Cornellá-El Prat, decidió levantar completamente la hierba para colocar una nueva alfombra.
El ridículo del España-Argentina también tuvo sus consecuencias para el propio Real Murcia, que tuvo que retrasar su traslado a Nueva Condomina. Sería el 26 de noviembre, más de un mes después del amistoso entre España y Argentina.
El césped siguió dando la nota durante toda esa temporada, la del ascenso a Primera, pero no sería hasta septiembre de 2008, dos años después de su inauguración, cuando Nueva Condomina volvería a quedar en mal lugar debido a su maltrecho terreno de juego en otro partido del combinado nacional, esta vez frente a la selección de Bosnia-Herzegovina.
De la tierra que saltaba por todos lados en el primer partido de la selección española en el estadio murciano se pasó al excesivo verde conseguido, gracias, a unos cuantos botes de pintura en el choque entre España y Bosnia válido para la clasificación del Mundial 2010.
El truco utilizado para paliar el mal estado del terreno de juego y evitar que de nuevo comenzaran a surgir las críticas fue descubierto, a la conclusión del partido, por un enfadado Cesc Fábregas, quien no dudó en afirmar que el césped "estaba pintado" y que había acabado el partido con las botas manchadas de verde.
Si la selección española ha sufrido en dos ocasiones las consecuencias de una mala decisión, la de utilizar semillas en vez de utilizar tepes -pedazos de tierra cubiertos de césped-, que no tenía otro objetivo que ahorrar unos cuantos miles de euros, ha sido el Real Murcia el gran perjudicado durante los tres años que está jugando en Nueva Condomina como local.
Este inicio de temporada se ha vuelto a repetir la historia, con críticas incluidas de Campos y los jugadores. Pese a la excusa de siempre, el calor, lo cierto es que en el Real Murcia en tres años no ha sido capaz de tomar decisiones correctas o probar con otras alternativas, algo que si hacen la mayoría de clubes del fútbol profesional.