NACHO CREMADES
Esto parece no tener fin, el Ciudad es el último en la tabla y con atisbos de no cambiar mucho. El Atlético Ciudad se vio superado por un Granada que además de más oficio, también mostró mejor condición física. El equipo rojinegro acusó el partido de Copa y ve como el último puesto lo lleva a una realidad que nadie quería ver, y es que este conjunto es más limitado de lo que muchos pensaban, y que de no cambiar mucho las cosas lo van a pasar muy mal.
Durante la primera mitad, el Granada dejó atisbos de lo que tiene en su plantilla, una buena defensa, un centro de campo con aptitud y mucha clase y arriba, a diferencia del Ciudad, tiene artillería pesada.
En los primeros instantes ya se vio que el Granada buscaba la banda fácil del conjunto rojinegro, Dani Benítez ponía a Valero contra las cuerdas en cada jugada, la calidad del extremo izquierdo puso a los cinco minutos el "huy" entre el publico cuando un centro suyo lo consigue rematar Tariq cruzándolo en exceso, después de nuevo a los 12 minutos era Benítez el que se la pone a Felipe que no acierta a empalmar.
El encuentro entró a partir del minuto treinta en una diáspora donde ninguno de los dos conjuntos busco denodadamente la portería, llegándose al descanso con un empate a cero, pero con sensaciones diferentes para uno y para otros.
Esas sensaciones se concretaron y dieron la razón a unos y a otros.
Enésimo balón que el Granada envía a Benítez, éste se va de su par y empalma un zurdazo al que Zapata no puede responder, era el 0-1 y un mazazo del que el conjunto de Julián Rubio ya no consiguió sobreponerse, más aún porque conforme pasaron los minutos, la condición física fue abandonando descaradamente a los locales y esto lo aprovecharon los blanquirojos para poner cerco a la meta de Zapata, que tuvo que intervenir en varias ocasiones para salvar los muebles.
La actuación de Zapata fue increíble, sobre todo en dos ocasiones de Tariq y Benítez, en las que el portero local paró dos balones inverosímiles.
En esas circunstancias, lo único que podía pasar en el partido era que el equipo de la Alhambra consiguiese ampliar el marcador, porque todo el bagaje ofensivo del Ciudad se limitó a un remate de cabeza de Guerra en el 73 sin peligro alguno.