EFE. OVIEDO
Yelena Isinbayeva ya tiene un premio que venía anhelando desde hace tiempo. No es una medalla de oro olímpica ni mundial, que las tiene. Se podría decir que es un 'príncipe' para una 'zarina'. La saltadora de pértiga rusa, de 27 años (Bolvogrado, 03-06-82), fue proclamada ayer Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2009 por un jurado presidido por Juan Antonio Samaranch.
Isinbayeva, apodada la 'zarina de la pértiga', había sido candidata en varias ocasiones e incluso finalista en una de las ediciones (la que ganó Fernando Alonso en 2005) de un premio que conquistó Sergei Bubka en 1990. El ucraniano Bubka, el mejor atleta en la historia en la modalidad de salto con pértiga, con 35 plusmarcas mundiales. La misma definición de Isinbayeva que hizo ayer el jurado del Príncipe de Asturias. Del 'zar de la pértiga' a la 'zarina de la pértiga', toda una historia de éxitos, de medallas y de récords.
En el acta, el jurado destacó el "encomiable" espíritu de superación de "Lena", ya que pocos días después de fracasar en los Mundiales de Berlín, elevó el listón en Zúrich el 27 de agosto a 5,06 metros, su nuevo récord mundial.
En las declaraciones posteriores a su éxito, Isinbeya mostró el gen competitivo que la caracteriza: "La derrota de Berlín me produjo hambre de récords".
Con el de Zúrich, la pertiguista rusa colecciona 27 registros mundiales, uno de ellos (4,95 metros) conseguido en Madrid en agosto de 2005, el mismo año en que rompió la barrera de los 5 metros, un listón jamás alcanzado antes por una mujer.
Sus críticos dicen que modula los registros mundiales centímetro a centímetro porque cada vez que bate el récord, ingresa un buen pellizco (50.000 dólares). Seguramente es verdad, pero también lo es que para hacer tal cálculo, hay que ser un prodigio en una disciplina tan exigente, complicada y técnica.
Isinbayeva no se pone límites y se siente capaz de alcanzar los 5,15. También sueña con superar las 35 plusmarcas mundiales de Bubka. Esos sueños anidan en algunas competiciones debajo del edredón blanco bajo el que se cobija Isinbayeva entre salto y salto con el objetivo de lograr la máxima concentración. Lo hizo en Pekín y sumó su segundo oro olímpico.
Isinbayeva tiene una voluntad de hierro. La demostró en Zúrich, como la había manifestado a los 15 años de edad cuando fue expulsada de la Escuela Olímpica de Volgogrado por ser una "gimnasta sin futuro" debido a su estatura (1,74 metros). Lejos de desmoralizarse, comenzó a practicar el salto con pértiga y su rápido progreso asombró a todos. Había nacido una estrella.