José Miguel Campos, técnico del Real Murcia, y José Antonio García Franco, director deportivo del club, ya tienen la plantilla que deberá luchar por el ascenso a Primera División en esta temporada que acaba de empezar, un equipo en el que es difícil encontrar esa "imaginación" en la que tanto se insistió durante la planificación del proyecto y en el que la ausencia de pegada podría ser una de las asignaturas pendientes de la entidad.
Con el cierre del mercado de fichajes, los granas han demostrado que su área de actuación no va más allá de la Comunidad Valenciana. Y es que la mayoría de jugadores que se han incorporado a la entidad murcianista tienen pasado en la Región o han jugado en clubes como el Hércules, el Alicante y el Elche.
La secretaría técnica, que esta temporada ha sido la encargada de confeccionar el equipo a su imagen y semejanza, ha apostado por viejos conocidos de la afición murciana, como son los casos de Isaac (Ciudad de Murcia y Lorca), Iñaki Bea (Ciudad), Alberto Cifuentes (Ciudad), Miguel Albiol (Real Murcia), Natalio (Cartagena), Chando (Lorca) y Luque (Ciudad), lo que demuestra el limitado conocimiento del fútbol español de los ojeadores que se encuentran en la nómina del club grana. A esto hay que añadir que Pedro, Sergio Fernández y Mario Rosas vienen de equipos que juegan en la Comunidad Valenciana, así como Pere Martí, que sus mejores años los disputó en el Elche.
Sólo Van den Boogaart, quien llega de Holanda, liga que tan bien conoce Paco Zaragoza, y Pereyra traspasan la frontera en la que se mueve el Real Murcia.
En definitiva, una plantilla con jugadores demasiado vistos, alguno de ellos en una etapa de su carrera alejada de sus mejores años, sin imaginación, sin pegada y en la que la reducción de presupuesto no ha implicado las estrecheces de las que al principio se habló, lo que no significa que haya equilibrio entre dinero y calidad.
Lo único que no se ha podido hacer, posiblemente porque el técnico apuesta más por la línea defensiva, es la contratación de un delantero contrastado, un auténtico 9 que despeje las dudas que tanto expertos en el fútbol como aficionados tienen en torno a la pegada del Real Murcia.