JOSÉ A. DIEGO (EFE). BERLÍN
La carrera de 100 metros, la prueba más breve y carismática del programa atlético, ha recuperado su antigua prestancia con la rivalidad entre dos colosos del sprint, Usain Bolt y Tyson Gay, que llegaron al Mundial de Berlín, que comenzó ayer, en su mejor forma y hoy librarán un combate de resultado impredecible. Desde los tiempos de Carl Lewis y Ben Johnson, en los ochenta, la prueba reina no suscitaba tanta expectación como ahora, con la confluencia de las órbitas siderales de Bolt y Gay.
A las 21.35 horas (La 2), millones de aficionados de todo el punto permanecerán hoy atentos al televisor para contemplar el combate por excelencia, el de los grandes pesos, el del campeón mundial (Gay) contra el campeón olímpico (Bolt), que va a durar un suspiro, poco más de nueve segundos.
Como en los tiempos de Lewis y Johnson, la carrera se plantea como una lucha de escuelas: la estadounidense contra la jamaicana. Gay recoge la herencia de Carl Lewis. Bolt, el legado del ex jamaicano -luego canadiense- Ben Johnson, cuya carrera acabó al ser cazado en un control de dopaje tras la final olímpica de Seúl '88. Cuando regresó, dos años después, ya era un sprinter mediocre.
En una situación de tan cerrada igualdad en cuanto a marcas del presente año -Gay lidera el ránking con 9.77, Bolt es segundo con 9.79- la suerte de la final podría decidirse, curiosamente, no en la línea de meta, sino en los tacos de salida.
Si Bolt es capaz de poner en acción en menos de 150 milésimas su masa corporal de 1,96 de estatura y 86 kilos de peso, Tyson Gay, de 1,76 metros y 70 kilos, tendrá muy difícil pasar del segundo puesto, porque en los últimos 40 metros el jamaicano es, hoy por hoy, imbatible. En Ostrava corrió en 9.77 con viento ligeramente superior al límite.
Asafa Powell, llamado a ser el tercero en discordia, continúa dando muestras de apocamiento y frivolidad. Se derrumba en las grandes ocasiones, pero además asume riesgos innecesarios. Ayer, en la primera ronda, se dejó ir, confiadamente, en los 30 últimos metros y estuvo a dos centésimas de ser eliminado. Por la tarde, autor del mejor registro (9.95) reveló su buena forma.
La cabeza de Powell, cuyas cualidades naturales para el sprint nadie discute, no está a la altura de su exquisita técnica pero aquí debería sacar partido de su condición de tapado. Algunos han olvidado que sigue teniendo el segundo mejor registro de la historia (9.72).