EFE (HUNGRÍA)
El británico Lewis Hamilton (McLaren Mercedes), actual campeón del mundo, se impuso hoy en el Gran Premio de Hungría, en Hungaroring, donde la sombra del 'tuercas' planeó sobre el español Fernando Alonso (Renault), al tener que retirarse por perder una rueda mal colocada por su equipo.
Hamilton ganó y subió al podio por primera vez en una temporada aciaga hasta hoy para McLaren, ya que la última vez que venció en un gran premio fue en la penúltima carrera de la edición anterior, en la que fue campeón.
En el podio le acompañó Raikonen, quien le dio a Ferrari la primera alegría del año con la mejor clasificación (segundo) de un piloto de la escudería italiana esta temporada, mientras que el australiano Webber (Red Bull) fue tercero. Así, se sitúa segundo en la clasificación después de que su compañero, el alemán Vettel, se haya visto obligado también a retirarse de la carrera y haya perdido el cartel de principal perseguidor del actual líder, el británico Button (Brawn GP), que hoy tampoco tuvo un buen día.
De nada le sirvió a Alonso lograr la 'pole' en la jornada del sábado, ya que su equipo le arruinó la carrera en un episodio que recordaba al de 2006, cuando otra rueda perdida durante la carrera desbarató una de las mejores carreras de su vida.
Por si fuera poco, no estará presente en el Gran Premio de Europa, que se celebrará en Valencia del 21 al 23 de agosto, al haber sido sancionado Renault por los comisarios de la FIA al entender que el equipo francés actuó de forma deliberada contra la seguridad de los demás participantes, al permitir que el coche de Alonso saliera a pista pese a saber que una rueda no estaba bien fijada. Esta sanción es extensible al brasileño Nelson Piquet, ya que la penalización es al equipo al completo, por lo que sobre la pista de circuito urbano de Valencia no habrá ninguno de los dos monoplazas de Renault.
El español Jaime Alguersuari (Toro Rosso) cumplió. Le dijeron que en su primera carrera en la Fórmula Uno tenía como objetivo devolver el coche al garaje, y lo hizo. Así, se convierte en el piloto más joven en la historia de la Fórmula Uno, con una edad de 19 años, cuatro meses y tres días.