Serena Williams (izquierda) se vengó ayer de la derrota que cosechó hace un año justo en la misma pista, el mismo torneo y ante la misma rival, y derrotó a su hermana en dos sets en un partido marcado por la fortaleza de los respectivos servicios y que sólo se animó en la primera manga. Serena Williams, número 2 del mundo, se impuso, por 7-6(3) y 6-2, a Venus, número 3. Nada más vencer la final femenina del torneo inglés Serena quiso alabar a su hermana: "Me siento bendecida, he ganado a la mejor. Siento que no soy yo la que tendría que estar agarrando este trofeo sino Venus", señaló emocionada. Por su parte Venus dejó claró que las derrotas nunca se digieren bien: "No es fácil perder, especialmente cuando estás tan cerca del trofeo. No importa que pierdas contra tu hermana. Nunca es fácil", expresó.