J. F. P.
El Real Murcia se muestra resignado y hasta comprensivo con el centrocampista José María Movilla a pesar del desaire del madrileño, que el viernes le comunicó al dueño de la entidad, Jesús Samper, que la próxima temporada jugará en el Rayo Vallecano cuando horas antes había apalabrado su renovación por los granas para dos campañas con uno de los sueldos más elevados de la plantilla.
El propio Movilla se jactaba, tras la reunión mantenida con los gestores murcianistas en la capital de España, de haber cerrado su continuidad en apenas dos minutos, pero horas más tarde cambió de opinión argumentado que deseaba estar cerca de sus hijos, que viven en Madrid.
"Ante cuestiones personales poco se puede oponer. Son cosas que están por encima de lo meramente deportivo", indicó ayer a este diario el consejero delegado del club, Santiago del Río.
Movilla, que llegó al Murcia en Primera hace dos temporadas a cambio de un contrato de alrededor de 1,2 millones de euros anuales, había aceptado reducir su sueldo ante la crisis económica del club murciano para pasar a percibir unos 450.000 euros en Segunda, y algo más si se consiguiese el ascenso a la máxima categoría. Su renovación era un deseo expreso del entrenador, José Miguel Campos, aunque el medio madrileño cumplirá pronto 35 años y ta tenido un rendimiento más bien discreto.
A pesar de acordar su renovación, Movilla insinuó que seguiría adelante con el contencioso judicial que mantiene contra el Murcia, al que el juez le dio la razón en primera instancia, al considerarse perjudicado por ser apartado de la plantilla cuando Javier Clemente dirigía el primer equipo grana la pasada campaña.
Tras el esquinazo de Movilla, el Murcia reactivará las opciones que tenía previstas en el mercado para reforzar su centro del campo, que habían quedado en un segundo plano ya que daba la impresión de que la continuidad del madrileño era un hecho.