EFE. LONDRES
Roger Federer y Andy Roddick se verán las caras mañana en la hierba de Wimbledon tras eliminar a sus oponentes en semifinales. El suizo se impuso a Tommy Haas por 7-6, 7-5, 6-3, lo cual le permite disputar su séptima final consecutiva. Mientras el estadounidense eliminó a Andy Murray después de de disputar un partido muy ajustado en cuatro sets por 6-4, 4-6, 7-6 (7) y 7-6 (5).
Federer ganó con excelencia, demostrando la elegancia en cada golpe y teniendo siempre controlado el partido. El jugador helvético, que podría recuperar el número uno si vence sobre la hierba británica, no dejó espacio a las dudas a pesar de tener enfrente a un más que notable Tommy Haas. El alemán sólo le puso en entredicho cuando más débil se comportaba sobre el verde del All England Club. La facilidad con que Federer acumulaba puntos a su marcador le hacía perder intensidad en su juego y aireaba a un valiente Haas. El primer set acabó en el 'tie-break' 7-6(3), pero la igualdad de marcador no fue tal en la pista. Federer solventó los servicios con tranquilidad, sin moverse muchas veces del centro del tapete verde, mientras que Haas sufría lo suyo para mantener el ritmo de su oponente. En todo el partido, Federer cedió sólo once puntos con su saque. El diestro firmó un juego impecable en la manga definitiva.
Por otro lado, Roddick subió su nivel para apear a un Murray que llegaba con la vitola de favorito. El de Nebraska rayó a gran altura con su servicio, en la dinámica habitual, pero además ofreció una consistencia inhabitual desde el fondo de pista y una derecha 'aguda' que molestó a Murray pese a su capacidad de recuperación. Murray se vio sorprendido cuando sacaba para igualar a cinco en la primera manga, que cayó del lado del estadounidense al resto. Roddick ganó con mayor aplomo sus servicios y ambos encaminaron el partido a un 'tie-break' dramático, que tendría mucho que decir en el devenir posterior del encuentro. Ambos tenistas cuajaron un juego de desempate espectacular. Murray tuvo su 'set-ball', pero no lo aprovechó. En cambio Roddick sí lo haría a la segunda, siendo agresivo y subiendo a la red. De nuevo en el cuarto Murray se aferró al encuentro aunque era Roddick quien dominaba desde el fondo con una derecha muy afilada. El de Dunblane contó con pelota de rotura en el séptimo juego, pero se fue al limbo y ambos tenistas volvieron a citarse en la muerte súbita. En la misma, de nuevo Roddick ofreció mayor determinación y se apuntó el triunfo por 7-5 para disputar el domingo su tercera final en Wimbledon.