DIEGO SÁNCHEZ
La única solución que le veo a este Real Murcia es que termine la temporada como sea y nos deje pensar en el próximo proyecto. El empate sin goles de ayer ante el Huesca y el juego que desplegó el conjunto grana ante su afición confirma la teoría de que la campaña se está haciendo demasiado larga para los jugadores, el técnico, la afición y hasta los propios periodistas que tienen que cubrir la información del Murcia.
Pero a pesar de todo, el equipo dirigido por Campos sigue a siete puntos del descenso, gracias a la inoperancia de sus perseguidores. Ayer el Alavés y el Eibar empataron a uno, por lo que todo sigue igual, pero con una jornada menos por ver.
Con cinco jornadas aún para terminar la temporada, los jugadores del Murcia aparentaban estar de vacaciones. La falta de actitud de los futbolistas provocó el desaliento de la grada y cierta tristeza entre los presentes al partido. La pitada al final del partido fue un síntoma inequívoco de que la actitud de la plantilla fue pésima, impropia de jugadores que juegan en esta categoría y que tienen unos sueldos millonarios.
A los defectos habituales de escasa fluidez en el traslado del balón, rapidez, llegada y gol, hay que achacar ahora otro más preocupante, que es las pocas ganas que le está poniendo este Murcia para salvar una temporada que aún no la tiene asegurada.
En la primera parte un disparo a puerta fue toda la aportación del Murcia, y llegó de jugada a balón parado de Aquino.
Movilla, quien debe catalizar el juego de ataque, parecía llevar el freno de mano echado. Tanto es así, que Campos lo llamó para pedirle más verticalidad en un desplazamiento tan horizontal como previsible.
De Lucas, Aquino y Despotovic, los hombres más adelantados, volvieron a verse inmersos en la neblina del escaqueo y Núñez, ayer más entonado en el carril derecho, se daba unos largos espectaculares para que el balón no llegase nunca a ningún lado.
Ante este panorama, lo lógico es que el Huesca se hubiera aprovechado de tanto despropósito para ir por delante. Pero es que el Huesca tampoco está para tirar cohetes y se limitó a dejar el balón al Murcia y esperar una oportunidad que no llegó.
Todo pintaba mejor tras el descanso. Quizá un trago de agua y un buen correctivo por parte del entrenador hacía intuir otra cosa que no fue más que un espejismo, porque aunque el balón iba de un lado a otro del campo con más rapidez, las ocasiones brillaban por su ausencia.
El Huesca trató de tener más el balón y poner en aprietos a Elía, sobre todo a balón parado, mientras que el Murcia avanzó posiciones, pero tampoco era ayer el día para los atacantes granas, sobre todo para De Lucas que gozó en el minuto 62 de una inmejorable oportunidad para anotar, al plantarse solo ante Eduardo. El pase interior de Despotovic y la galopada de De Lucas daba a este último la mejor oportunidad del partido, que desaprovechó al no saber finalizar la acción. A falta de diez minutos Ochoa fue expulsado por doble amonestación.
El Huesca, con uno más se fue arriba, pero para entonces parecía que todos habían llegado a un acuerdo para repartirse los puntos.