DIEGO SÁNCHEZ
Silbidos al descanso, pitos con la salida del campo de Aquino y de Núñez y bronca al final del partido. La afición, demasiado paciente esta temporada, no puede con el juego de su equipo y ya no se calla. Y es que el Murcia aburre hasta al más cauto. Si es un sufrimiento llegar hasta las inmediaciones de Nueva Condomina, 90 minutos del Real Murcia se han convertido en un auténtico suplicio para los espectadores grana, que aguantan porque el equipo sigue sin estar en la zona peligrosa del descenso, sino ya habrían saltado como lo hicieron allá por el mes de diciembre con Clemente en el banquillo.
Precisamente Campos cumplió ayer ya una vuelta completa como entrenador del Real Murcia. El 13 de diciembre del pasado año Javier Clemente firmaba con otra derrota -en el Alcoraz frente al Huesca 1-0- su acta de defunción como entrenador grana y los acontecimientos posteriores provocaron su destitución y la llegada del mazarronero al banquillo grana. Desde aquel Real Murcia, que caminaba ineludiblemente al descenso -era por entonces vigésimo a cinco puntos de la salvación-, se ha llegado a éste, en el que el preparador murciano ha aportado cierta tranquilidad.
Lo tuvo claro desde el principio y dijo que eran estos mismos futbolistas los que tenían que sacar al club de la grave situación deportiva en la que se encontraba. Dicho y hecho, en 21 jornadas que lleva al frente del Murcia ha acumulado 31 puntos. La reacción con él al frente hizo pensar incluso que daba tiempo de engancharse a los puestos de cabeza de la clasificación, algo que visto lo visto era una auténtica utopía.
Campos, quien podría haber sido un experimento demasiado volátil, se ha asentado en el banquillo y cuenta con la confianza no sólo de sus jugadores sino de la directiva, que le ha renovado para la próxima temporada. Además, y algo más importante, el mazarronero ha caído bien entre la afición, que ve que el técnico ha cumplido con creces con el expediente -hasta el momento- y no es capaz de exigirle nada más, a sabiendas de que esta plantilla no la confeccionó él y arrastra demasiados problemas estructurales en una temporada marcada en muchas ocasiones por asuntos económico-sociales dentro de la entidad.
Tras 21 jornadas, Campos con un discurso más comedido que su predecesor, ha dado la tranquilidad que necesitaba una afición demasiado encrespada.
Por otro lado, Jesús Samper, propietario del club y vicepresidente de la entidad, estuvo en el palco, acompañado por su hermano Juan Antonio -al que no se le veía desde diciembre- y de los consejeros Juan Guillamón, José Luis Morga y Guillermo Martínez Abarca, para culminar una semana intensa de trabajo. Llegó a mediados de la misma y ha hecho aquello que prometió, que es plantar las bases para tratar de levantar el concurso de acreedores. Presentó el convenio anticipado ante la jueza María Dolores de las Heras y culminó su visita con un partido soporífero, capaz de aburrir al más pintado y del que se fue un tanto enfadado.
Por cierto, con 9.150 espectadores, la grada de Nueva Condomina presentó uno de las peores imágenes de toda la temporada.