FÚTBOL

Uno más de la familia

26.12.2008 | 09:26
El joven futbolista malí Sekouba Diarra acompañado de José Rico hijo en el domicilio de esta familia cartagenera El joven futbolista malí Sekouba Diarra acompañado de José Rico hijo en el domicilio de esta familia cartagenera

Sekouba Diarra se lesionó de gravedad hace dos meses y pasa sus días de rehabilitación en la casa de su presidente y a la vez padre 'adoptivo'. Este joven futbolista de 17 años natural de Mali ha encontrado en la casa de la familia Rico el apoyo y la solidaridad que necesita para salir de ésta y ver cumplido su sueño y el de los suyos: ser el futbolista que siempre soñó.

Entre las frases convertidas en un tópico dentro del fútbol se dice que este deporte no entiende de justicia. El ejemplo del joven Sekouba Diarra tira por tierra esta afirmación, porque su caso queda muy lejos de los 'mediáticos' que a veces contaminan el balompié. Este deportista malí de 17 años ha encontrado en Cartagena a una familia 'adoptiva' que le está ayudando a superar la grave lesión que sufriera hace unos meses y de la que ahora se recupera.

El ejemplo de Diarra es el de muchos africanos que llegan a Europa buscando un sueño y donde una gran parte se deja la vida en el camino. Otros, a base de pegarse con la dura realidad, acaban por convertirlo en una pesadilla. Sin embargo, la juventud no entiende de desengaños y ahí es donde se encuentra el malí.

Enrolado en el Club Deportivo Dolorense, una entidad deportiva que forma a futbolistas desde muy pequeños, Sekouba había empezado a ver la luz en un largo túnel que lo había llevado desde su ciudad natal -Bamako- hasta Marruecos, Francia y, por último, España. Una vez en nuestro país se trasladó a Cartagena para vivir con unos compatriotas.

Fichó por casualidad en el Dolorense y tras un año en el club se produjo la grave lesión. La rotura del peroné y de un ligamento del tobillo derecho frustraban a este inquieto deportista, que veía cómo en un instante todas sus ilusiones se deshacían en mil pedazos.

José Rico, presidente del club, no tardó en hacerse responsable de esta dramática situación que atravesaba Diarra, solo y a miles de kilómetros de los suyos. Lo llevó a Molina de Segura, donde fue intervenido y permaneció, junto a su mujer, dos días acompañando al chaval. Tras recibir Diarra el alta lo acogió en su casa como uno más de la familia. Allí Toñi, esposa de Rico, además de José y Alicia, sus dos hijos, han arropado al joven africano como si les fuera la vida en ello y han logrado hacerlo sentirse como en casa.

Lleva dos meses Sekouba de dura recuperación. Mucho tiempo sin salir de casa y demasiadas horas encerrado entre cuatro paredes con la rehabilitación. "Es digno de elogio su predisposición a cumplir todo lo que le dicen los médicos", afirma Toñi, encargada de llevarlo y traerlo cada día a las sesiones con el fisioterapeuta.
"Lo ha pasado muy mal, pero ahora ha vuelto a sonreír, y nosotros hacemos lo posible para que aquí se encuentre como si fuera su hogar", añade José, quien, acompañado por su hijo bromea con las aptitudes futbolísticas de Diarra.

"Me gustaría volver a mi tierra como futbolista. Tengo muchas ganas de ver a mis padres", y es que Sekouba dice encontrarse en deuda con uno de sus hermanos, que le ayudó a viajar a Europa.

Mientras tanto, disfruta de unas Navidades en casa de esta familia cartagenera, quienes llevan con enorme naturalidad este acto solidario digno de elogio.

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