08 de mayo de 2018
08.05.2018
Entrevista
Poeta 

Luis García Montero: "Lo mejor para no perder la conciencia crítica es sentirse sobre todo lector"

"La poesía es histórica porque es una práctica social, porque habla de valores sociales", asegura el granadino

08.05.2018 | 04:00
Luis García Montero: "Lo mejor para no perder la conciencia crítica es sentirse sobre todo lector"

El andaluz pone este jueves el punto final a una nueva edición del ciclo 'Escritores en su Tinta' con una charla en la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura a partir de las ocho de la tarde.

La decimo segunda edición del ciclo 'Escritores en su Tinta' llega esta semana a su final, y lo hace dejando a un lado la prosa –predominante en su programa– para abordar el verso de la mano de uno de los máximos representantes de la poesía de la experiencia, de aquella que se caracteriza por diluir el yo más personal en la experiencia colectiva. Hablamos, por supuesto, de Luis García Montero (Granada, 1958), ganador del Adonais por Jardín Extranjero; del Loewe y el Premio Nacional de Literatura por Habitaciones separadas o el Premio Nacional de la Crítica en 2003 por La intimidad de la serpiente, entre otros muchos reconocimientos. El poeta andaluz estará en la Biblioteca Salvador García Aguilar de Molina de Segura a partir de las ocho de la tarde del próximo jueves.


¿Cómo valora la salud de la poesía que se hace en España?

La poesía española goza de buena salud si la comparamos con lo que ocurre en otros países. Hay buenos poetas y editoriales y contamos con lectores. La poesía no cuenta con un público masivo, cuenta con lectores, y eso es suficiente. Creo que hemos sabido huir del aire encerrado de una poesía escrita sólo para poetas y por eso forma parte de la educación sentimental de muchas personas. Sin caer en ninguna rebaja y sin perder el rigor, los buenos poetas han conseguido hablar de la vida de la gente.

Para muchos es usted uno de los grandes referentes poéticos de este país, ¿cómo convive con ello?

Cuando algún poeta joven dice que mis libros le sirvieron para formarse, yo lo agradezco, porque me acuerdo de mí, como lector, formándome con un libro de Lorca o de Ángel González o de Francisco Brines. La mejor manera de no caer en la vanidad y de no perder la conciencia crítica es sentirse sobre todo lector, cuidar la capacidad de admiración.

Entre los referentes de su generación y los actuales poetas españoles, ¿ha cambiado la manera de escribir o se mantiene la esencia?

La poesía siempre se ha mantenido cerca de la vida, de la piel de su tiempo, para partir de una realidad y buscar después una meditación profunda sobre qué significa el ser humano. ¿Qué decimos cuando decimos soy hombre, soy mujer, soy yo o te quiero? Lo que dice mi hija cuando afirma que es mujer no es lo mismo que lo que decía mi abuela hace un siglo. La vida cambia y la poesía cambia, pero cambia con su tiempo para contestar a las preguntas de siempre.

Su obra tiene mucha relación con la música y son conocidas sus amistades con cantantes y compositores, ¿por qué?

Es que en mi educación sentimental los cantautores han tenido un papel importante. Escuché poesía en la voz de Paco Ibáñez, Serrat, Víctor Manuel, Sabina... Y también en la voz flamenca de Enrique Morente. Por otra parte, mi bisabuelo y mi abuelo eran profesores de música, músicos ellos mismos. Por eso la poesía se relacionó desde un principio con la música. Oigo un poco de todo, música clásica, cantautores, cante jondo, tangos, boleros, rancheras. Y también rock, que lo metió en mi vida mi paisano Miguel Ríos.

Alguna vez ha dicho que aspira a no defraudar al adolescente que fue, ¿lo ha logrado?

La memoria forma parte del presente porque es una negociación continua entre los recuerdos y las verdades del día a día. A través de la memoria se escenifica un intento de coherencia, el dibujo de una identidad. Creo importante que las identidades sean flexibles. Quien dice que piensa igual que hace 30 años está admitiendo que no le han servido de nada 30 años de vida. Y quien vive como un malabarista de los sentimientos y las ideas, es difícil que sepa lo que significa una vocación, lo que supone realizarse como persona. Por eso es importante no defraudar al adolescente que fuimos, aunque no siempre tenga la razón.

Las redes sociales, ¿son positivas para la literatura?

Son una herramienta y pueden ser utilizadas con bondad o con maldad. Me gusta encontrarme con poemas en las redes sociales en vez de con insultos, calumnias y ocurrencias de gente que no piensa lo que dice. Y me gusta que los poetas no pierdan la conciencia crítica. El hecho de que haya cinco mil 'me gustas' en un poema no significa que un poema sea bueno.

Entonces, ¿son compatibles las redes sociales con la poesía?

Las redes forman parte de la vida de hoy y la vida siempre ha marcado la poesía. Habrá que meditar el tipo de subjetividad que configuran con sus cercanías y sus lejanías. A mí, por ejemplo, me interesa que la poesía evite la sustitución de la experiencia humana, la historia de carne y hueso, por los mundos virtuales.

La creación artística, ¿implica un compromiso social?

Todo ser humano es social, se educa en sociedad y piensa en los valores de la vida según la época en la que le toca vivir. Somos seres históricos y no sólo cuando hablamos de política, sino cuando sentimos el amor, la muerte, la religión, las patrias, la familia. La poesía es histórica porque es una práctica social, porque habla de valores sociales. Como cualquier ciudadano, el poeta está vinculado con su sociedad. Los buenos poetas han hecho poesía política. Los malos poetas hacen mala poesía con cualquier tema.

La actualidad política española ha estado muy agitada durante los últimos meses, ¿cómo la ha vivido?

Con preocupación. El descrédito de la política se debe a la corrupción escandalosa y a su ineficacia a la hora de solucionar los problemas de la gente. Pero si renunciamos a la política perdemos la posibilidad de ordenar la convivencia y caemos en manos de la ley del más fuerte.

¿Llegaremos a ese extremo?

Eso está ocurriendo poco a poco. El descrédito de la política ha favorecido que los Estados caigan en manos de unas élites económicas muy avariciosas. Hay cosas legales más peligrosas que el dinero negro de la corrupción. La sociedad necesita hacer un gesto de orgullo para devolverle la democracia a las mayorías y acabar con la corrupción de carácter estructural.

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