Entrevista

Pablo Irimia: «El cerebro de los genios es igual que el de los demás»

Este neurólogo de la Clínica Universitaria de Navarra afirma que "tenemos capacidades muy superiores a las de los animales"

01.10.2017 | 04:00
Pablo Irimia: «El cerebro de los genios es igual que el de los demás»

Nuestro cerebro, un ordenador asombrosamente complejo que nos hace muy superiores al resto de los animales, pero cuyo funcionamiento global sigue siendo un enigma para los investigadores, ha dado pie a todo tipo de neuromitos que Pablo Irimia (La Coruña, 1971), neurólogo de la Clínica Universitaria de Navarra y vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), desmonta en esta entrevista con Epipress a propósito de un estudio publicado recientemente, Frontiers in Psychology, que pone fin a todas esas fabulaciones sin rigor científico. Uno de esos mitos es que solo usamos un diez por ciento de su capacidad. Otro que las neuronas se multiplican en los procesos de aprendizaje. Pero no hay tal. El cerebro no para aunque descansa a su manera cuando dormimos, las conexiones neuronales son fundamentales, los cerebros de los genios aparentemente son como los del resto de los mortales y la edad no anula la capacidad de aprender, aunque varía el esfuerzo exigido. Para mantener un cerebro saludable, el neurólogo aconseja dormir bien y no preocuparse demasiado por la competencia mental de los robots, pues difícilmente podrán alcanzar nuestra misteriosa complejidad cerebral.

¿Es realmente un misterio nuestro cerebro?

Sí. Sabemos mucho de su anatomía pero aún no hemos descifrado bien cómo es su funcionamiento global.

¿Por qué hay tantos neuromitos?

Porque existe un vacío de conocimiento y tendemos a rellenarlo con especulaciones y porque cuando se investiga, las conclusiones son muy complejas y luego se simplifican demasiado para explicarlas al público.

¿Es acaso una de ellas la creencia de que solo utilizamos el diez por ciento de nuestra capacidad cerebral?

Así es. Pensamos que hay zonas del cerebro que no se utilizan pero el cerebro es un todo que funciona como tal de forma permanente. Para ciertas tareas, hay zonas cerebrales que trabajan especialmente y otras que sirven de acompañamiento, pero todas están trabajando.

¿A qué responden las emociones y los cambios de humor?

Hay estructuras del cerebro involucradas en el control de las emociones y de nuestras actuaciones en casos de euforia, alegría o tristeza que son reguladas por neurotransmisores, una serie de sustancias que se liberan para propiciar la comunicación entre las células del sistema nervioso.

¿Cómo hemos llegado a adquirir el lenguaje?

El lenguaje es una tarea muy localizada en el hemisferio del lado izquierdo y en las zonas temporal y frontal. Son áreas que se ocupan tanto de la comprensión como de la expresión. Son unas zonas clave para el tratamiento de ciertas enfermedades, pues hay que evitar cualquier daño en esa parte del lenguaje para mantener esa capacidad.

Se pensaba que en las personas diestras esta capacidad estaba en el hemisferio izquierdo y en las zurdas, en el derecho, ¿verdad?

Ese es otro neuromito. Prácticamente todas las personas tienen la función del lenguaje en el lado izquierdo.

¿Es esa capacidad la que nos diferencia y nos hace superiores al resto de los animales?

No solo esa. El cerebro de la persona no solo sirve para comunicar, sino también para emitir juicios o tener un pensamiento razonado. Nuestras capacidades son muy superiores a las de los animales.

Si el cerebro es un todo, ¿cómo afecta al otro una lesión en uno de sus hemisferios?

Cuando se produce una lesión en una parte concreta, lo que intenta el cerebro es que la función perdida sea sustituida por otra parte del mismo cerebro.

¿Se refiere usted a la neuroplasticidad?

Exacto. El cerebro tiene en cierta medida la capacidad de asumir las funciones de partes dañadas. La neuroplasticidad es muy activa en niños y jóvenes y se va perdiendo con la edad pero no desaparece. Por eso cuando un niño tiene una lesión cerebral, su recuperación suele ser excelente y en los mayores es más limitada.

¿Por qué el hemisferio izquierdo rige la parte derecha del cuerpo y al revés, el derecho controla el lado izquierdo?

Es una disposición que tenemos en el cerebro porque las fibras nerviosas se cruzan y la parte derecha controla el lado izquierdo y la izquierda, el derecho. Es el funcionamiento anatómico del cerebro por ese cruce de las fibras nerviosas.

¿ De dónde surge el talento?

¿Qué es el talento? Hay personas con gran capacidad intelectual. Otras, sin embargo, poseen otro tipo de habilidades y se las puede incluir también en el grupo de talentosos. No hay una zona concreta para localizar el ingenio.

¿Qué tienen los genios que no tenemos los demás?

Es difícil de saber, porque cuando se comparan los cerebros de ciertos genios con otros de personas normales no se ve diferencia alguna. Se trata del funcionamiento propio del cerebro como un todo y de sus conexiones que hacen que unos sean más hábiles que otros al relacionar cosas, entender fenómenos o hacerse preguntas.

¿Qué hace nuestro cerebro mientras soñamos?

No para. Se creía que durante el sueño el cerebro se desactivaba pero no es así. Durante el sueño, el cerebro tiene que recuperarse para restablecer toda su capacidad de cara al día siguiente. Mientras dormimos, determinadas áreas del cerebro provocan ensoñaciones a partir de ciertas vivencias que hayamos tenido.

Pero dormir es fundamental para nuestra salud, ¿verdad?

El sueño es clave, una persona que no duerme bien no rinde al día siguiente y de hecho la falta de sueño provoca enfermedades. El sueño es reparador. Sin dormir, el cerebro no funciona bien y se altera progresivamente.

¿Cómo descansa entonces nuestro cerebro?

No es que descanse, hay una serie de procesos que requieren que la persona esté dormida para recuperarse. El descanso como 'stop' completo no existe, pero sí se ralentizan ciertas actividades cerebrales y otras se activan para facilitar la recuperación.

¿Qué ocurre en las neuronas cuando aprendemos cosas nuevas?

Se pensaba que generábamos neuronas nuevas durante el aprendizaje y eso es también falso. Lo que ocurre es que el número de conexiones entre las células cerebrales se incrementa y ante un estímulo determinado somos capaces de recordar o de hacer una determinada actividad.

¿Por qué los niños aprenden los idiomas con tanta facilidad y en cambio a los mayores se les ponen tan cuesta arriba?

Porque cuanto más joven es uno, más capacidad tiene para memorizar. Esa predisposición se va mermando con el paso de los años pero aparecen otras capacidades como la del pensamiento lógico que depende de muchas más conexiones cerebrales. En el caso de los idiomas, los niños escuchan los sonidos y los asimilan con más facilidad que los mayores para después dar el paso a la pronunciación. La capacidad auditiva es importantísima en este caso para el desarrollo del lenguaje.

¿Se puede aprender un idioma o a tocar un instrumento musical a cualquier edad?

Sin lugar a dudas. La capacidad de aprendizaje no se pierde pero el esfuerzo que hay que hacer para determinadas cosas es un poco mayor para unas habilidades y un poco menor para otras.

Si un violinista deja de tocar su instrumento, ¿qué ocurre con esos enlaces neuronales específicos creados por la práctica continuada de una función a la que se pone fin?

Puede que parte de esas conexiones se mantengan y otras dejen de estar tan activas. Por eso una persona que no practica a diario pierde capacidades. Se sabe que la repetición de un estímulo mantiene activas las conexiones cerebrales e incrementa su número. De ahí viene la mejora progresiva.

¿Dónde está el límite de los robots como imitadores del hombre?

El cerebro es un ordenador extraordinariamente complejo que de forma muy rápida no solo toma una decisión, sino que lo hace a partir de un conocimiento previo y de unos conceptos morales. Es difícil que un ordenador pueda suplir esa toma de decisiones de una persona. Quizá pueda mejorar el proceso de decisión o proponer otras hipótesis pero no sé si podrá sustituir al cerebro humano en el que juega un papel importante el conocimiento aprendido.

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