Un viaje imaginario hacia el interior

Isabel Lavella acerca al público en 'Youkali' a su universo estético y perfomativo con su corporalidad

19.06.2017 | 17:21
Imagen con la que Lavella ha promocionado el espectáculo.

Isabel Lavella nos acerca de nuevo a su universo estético y performativo con Youkali, una pieza introspectiva donde su corporalidad es mostrada como el origen de todas las acciones que irán sucediéndose en el trascurso de la misma.

Youkali es también el resultado de un bagaje creativo sobre el que Isabel Lavella reflexiona y revive para resituarse ante sí misma, como dice ella para «seguir creciendo y encontrar un nuevo rumbo».

El material que recolecta y que encontramos en la mayoría de sus anteriores Solos, está orquestado por acciones en discontinuidad narrativa que rompen con el concepto de escenas según el discurso tradicional. El carácter rebelde ante los usos codificados los fracciona Lavella, con expresiones autónomas, acortando y ensanchando el tiempo, marcando la pauta por imperativo de los distintos fragmentos musicales. Esta construcción temporal viene guiada por la palabra, los gestos dramáticos o danzados y los elementos escenográficos. Todo este proceso es la construcción dramática de Youkali que va tomar sentido, no en la mente, sino en la conciencia del espectador solo después, cuando todo ha concluido y las luces se apagan para el aplauso final que es cuando todo cobra sentido en el universo de Isabel Lavella.

Sobre un tapiz blanco, la coreógrafa murciana distribuye a sus personajes imaginarios, en el suelo. Solo nos mostrará lo que les cubre y da forma, la esencia de los mismos se nos irá revelando poco a poco: un abrigo, un paraguas roto, un vestido elegante, un vestido de fiesta, un vestido largo junto a una silla, una lámpara de pie, una mesita volcada, una lámpara de techo, una mesa grande.


En continuo cambio

Con gorro bien encasquetado, abrigo largo y morral de ganchillo, el personaje que representa a Isabel Lavella tras conceder tiempo al espectador para capturar todo lo que hay en la escena, entabla una conversación con un abrigo (el capitán del barco imaginario), excusa perfecta para introducir al resto de pasajeros (los personajes antes mencionados colgados de una percha, pero ahora con nombre). A partir de entonces la no-historia da comienzo, siendo Youkali, en resumen, el resultado del espacio creado en el interior de una artista, Isabel Lavella, en continuo proceso de cambio.

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