Juan Valderrama: "Mi madre aún conserva el autógrafo de mi padre cuando ella tenía 11 años"

24.07.2016 | 12:08
Juan Valderrama: "Mi madre aún conserva el autógrafo de mi padre cuando ella tenía 11 años"

El artista llega a Lo Ferro para presentar 'Bajo el ala del sombrero', un espectáculo en el que rinde tributo no sólo al genio, sino al «hombre humilde y sabio» que fue su difunto padre.

«Es un festival encantador, de gente educada y buenos aficionados». Es lo que opina Juan Valderrama de Lo Ferro, certamen al que vuelve el próximo miércoles, día 27, para presentar su espectáculo Bajo el ala del sombrero, en el que rinde tributo a su padre. «Aparte de con mi padre, en Lo Ferro tuvieron el detalle de dar un premio a mi madre», rememora el artista, en referencia a la gran Dolores Abril, una mujer que «siempre miró a través de los ojos de mi padre», y que, desde que este falta, sobrelleva la ausencia. Juan Valderrama charló por teléfono con LA OPINIÓN de flamenco, de arte y de sus raíces.

He leído que dice usted que, en este homenaje a su padre, intenta no dejarse llevar por la pasión. ¿Es mala la pasión?

Eso es porque muchísimas veces a los familiares directos se nos toma menos en serio. La gente piensa: «Bueno, qué va a decir, si era su padre». Aparte de que intento ser objetivo en la medida de lo posible y no dejarme llevar por la pasión de que es mi padre, porque también es una figura digna de estudio. En el espectáculo voy a contar pasajes de su vida que son desconocidos. Eso me provoca una emoción con la que se me saltan las lágrimas, y luego es difícil poder cantar..

Cuénteme algo que no sepa el gran público de su padre...

Juanito Valderrama fue un niño prodigio. Nació con el cante, cantaba antes de hablar. Era hijo de labradores, se crió en un entorno rural y sin ningún tipo de antecedentes artísticos en la familia. Su vida fue una lucha constante. Logró lo que logró por su tesón.

¿Cómo le ha marcado lo de ser hijo de un mito?

Yo no lo veo como a un mito: lo veo como a un hombre humilde y sabio. Eso te marca. Todos somos consecuencia de nuestros padres. Él, como padre, era un ser con una cualidad fuera de lo normal. Para mí, era beatificable. Luego podemos hablar de que también era un genio de la música.

Formaron una pareja grandiosa dentro y fuera del escenario. ¿Cómo se encuentra su madre desde que falta su padre?

Bien... Le echa mucho de menos, esa es la verdad. Le conoció con 17 años... ¡Bueno, antes! Cuando mi madre era una niña de tan sólo 11 años, le pidió un autógrafo una vez y el destino los unió. Y la fotografía que él le firmó entonces, mi madre la conserva. Al faltar él, ella se ha resentido. Estamos sus hijos con ella, pero...

Por otro lado, ¿echa usted en falta que haya una mayor difusión del arte flamenco en, por ejemplo, la televisión?

¡No, no, por Dios, que no llegue nunca eso! Donde se mete la televisión, se acaba el arte. La televisión hace de todo un espectáculo. Todos los años tienen que salir cincuenta artistas nuevos y, entre ellos, un Nino Bravo, una Marifé de Triana... y eso es imposible, se lo inventa la televisión. El flamenco interesa a quien interesa. Como pasa con la ópera.

Usted, además de cantante, es periodista. ¿Cómo ve el oficio en la actualidad?

Lo veo muy complicado. Muchos medios de comunicación se han convertido en abanderados de uno o de otro. Aquello de la objetividad y de pegarles palos a todos... ya no se da. Yo ya no encuentro periodistas incómodos. Es un momento muy complicado para el periodismo, porque ya cualquiera tiene un blog, cualquiera opina... y el periodista se ve relegado a un segundo plano.

«Con el hilo conductor de sus canciones y sus cantes, y para recuperar la memoria musical rescatando a muchos de sus compañeros, como Marchena, La Niña de La Puebla, el Niño Ricardo, Concha Piquer y otros muchos», dice su espectáculo para Lo Ferro. ¿Ganas ya de presentarlo?

Sí, la verdad es que en Lo Ferro he hablado con Paco (Aparicio, director del festival) y no vamos a hacer exactamente la obra de teatro. Porque no es ni lo que el público espera ni se dan las condiciones, por las luces, por ejemplo. Esta obra es para hacerla en un teatro. Yo voy a hacer lo mismo: ir contando la vida de Juanito Valderrama, centrado en sus coplas, pero de una manera más libre. Cantando con el público, sin la atadura de llevar un guión. Además, para este espectáculo he llamado a Luis Calderito, que fue el guitarrista de mi padre durante los últimos 18 años.

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