25 aniversario

El señor de la guitarra de la era espacial

Steve Vai ofreció el domingo en el Festival de Jazz de San Javier un show espectacular con un sonido apabullante, en el que sorprendió su gran conexión con el público, que llenó el Auditorio del Parque Almansa

19.07.2016 | 09:07
El señor de la guitarra de la era espacial

Para celebrar el 25 aniversario del disco Passion & Warfare, Steve Vai se ha embarcado en una gira mundial muy especial. Passion & Warfare es reconocido como uno de los grandes discos de guitarra de rock instrumental de todos los tiempos, pero no tuvo en su momento gira de presentación. Aunque fue el segundo álbum propio de Steve Vai, él ya llevaba años aprendiendo de gente como Frank Zappa y Whitesnake, con quienes hizo giras, y también fue alumno de Satriani.

En esta gira Vai está interpretando por primera vez el disco entero, de inicio a fin, con algunas sorpresas incluidas. Aquí, una de ellas fue la irrupción del guitarrista de 16 años Austin Slack, conocido como 'Niño Magnético', que jugó un duelo con Vai recordando aquel otro de Raph Macchio en Crossroads.

Lleno absoluto en el concierto de Steve Vai en el Jazz San Javier, en el que hubo todo tipo de efectos especiales, y se exhibieron todo tipo de guitarras y artefactos, hechos a medida de un 'show' efectista y teatral. Curiosamente el público no descendió al foso hasta la pieza final, separado del escenario por vallas anti-avalancha.

Vai es mucho más que un guitarrista metalero. Es un auténtico explorador sonoro, tanto a la hora de incorporar novedades al instrumento (ha impulsado la guitarra de siete cuerdas y usado otras con dos o tres mástiles), como para evolucionar en su estilo musical.

Cabe destacar que mientras que el viejo colega de Vai, Joe Satriani, toca en directo con algunos de los mejores músicos acompañantes del mundo (generalmente miembros pluriempleados de los Aristocrats), la banda de Vai tiene pinta de, bueno, de banda.

La entrada de Steve Vai fue digna del hombre al que llaman «el señor de la guitarra de la era espacial». Antes de lanzarse a los primeros acordes del famoso dúo de guitarras de Crossroads (It's Been A Long Time Willie Brown) y yendo directo a Bad Horsie, estaba claro que aquello iban a ser por lo menos dos horas y media de guitarra omnipresente. Los ardides guitarrísticos se sucedían; los solos sonaban uno tras otro. ¿Quién necesita la voz cuando tu guitarra habla por los codos? No paró en todo el concierto, se movía de un lado a otro del escenario, animando al público de cada rincón, tocando la guitarra en todas las posturas posibles, incluso con la lengua (sólo le faltó tocar haciendo el pino) y moviéndose como si estuviera haciendo ballet.

No había un fondo de Passion & Warfare, sino una pantalla de video que proyectaba imágenes caleidoscópicas, lo cual podría interpretarse como el interior de la misteriosa y extraña mente de Vai. Se fueron proyectando durante el concierto algunos videos, como The Audience is Listening (durante el cual se produjo una batalla guitarrera con la imagen en la pantalla de John Petrucci de Dream Theater). Antes había interactuado con otros guitarristas que se asomaron a través de la pantalla. Durante Liberty, el video mostraba un melenudo Vai tocándola junto a un Brian May todavía más melenudo. Satriani apareció pregrabado en la pantalla para una charla interactiva que parece inspirada en el papel de Vai como narrador en el proyecto de Devin Townsend Retinal Circus Project, antes de la batalla guitarrera durante Answers.

Y llegó el momento de la gran pieza épica central, For the Love of God, que obtuvo una enfervorizada respuesta; también resultó grato para su seguidores volver a escuchar Greasy Kid's Stuff y Alien Water Kiss. Quizás debería haber considerado variar el orden de Passion and Warfare para dejarlo en lo más alto.

Uno de los momentos cumbre fue Stevie's Spanking. Originalmente grabada con Frank Zappa, durante el tema se proyectó un video de Vai y Zappa tocándolo juntos. «His name is Stevie Vai/And he's a crazy guy». Así empieza la canción que Vai revive. El resto de la lasciva letra no se oye porque optó por una versión instrumental. Finalmente, le hizo caso a la máxima de Zappa: «Cállate y toca la guitarra» en un concierto épico con delirantes estallidos de guitarra. Quedó claro que fue uno de los momentos de su carrera de los que más orgullo siente. Mientras tocaba no podía apartar la vista de la pantalla para mirar a su mentor y amigo.

Después, ya en la recta final, para Build Me A Song Vai eligió a dos personas del público que tenían que aportar melodías creativas, una para el bajo (a lo cual la banda replicaba y al final componían una canción sobre la marcha) y otra para el propio Steve; con ello se supone que demuestra sus habilidades como guitarrista tocando cualquier cosa que alguien cante, por muy rara que sea. En el aspecto creativo, los escogidos no estuvieron muy acertados, pero Vai los dejó permanecer en el escenario para presenciar allí sentados el resto del concierto (luego volvería a sacar a la chica, a la que le colgó su guitarra, que él tocaba tras ella).

El show fue espectacular, con un sonido apabullante (en algún momento embarullado). Steve es un músico excepcional y la banda estaba muy cohesionada. La excepcional sección rítmica del bajista Philip Bynoe y el batería Jeremy Colson mete gas cuando la situación lo requiere con su firme pegada, y el guitarrista Dave Weiner triunfa admirablemente en la poco envidiable tarea de estar a la altura de su jefe; una banda eficaz al servicio de Vai, y una escenificación digna de su ganada reputación de 'guitar hero', si bien todas estas cualidades se dan por esperadas en un músico de su calibre. Lo que no esperaba que llegara a tanto es su conexión con el público (muchos guitarristas y profesores de guitarra, y gente de todas las edades). Todo se desarrolló con técnica, velocidad y muchos pedales de efectos, incluso la palanca del trémolo, y, por supuesto, muchas notas por minuto tocadas en el estilo aparentemente fácil que Steve Vai domina. Ser testigo de la presentación de Passion & Warfare tuvo que ser una experiencia religiosa para sus seguidores.

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