Don de gentes
Profesional de estética y masajista 

María José Cánovas Gómez: "Me encanta tocar a la gente"

Le gusta el contacto directo con sus clientes: "Siempre he tenido vocación de cuidadora".

19.07.2016 | 09:07
María José Cánovas Gómez: "Me encanta tocar a la gente"

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  • Un color: Azul.
  • Música: Enya.
  • Película: Ghost de Jerry Zucker
  • Comida: El arroz, en todas sus formas.
  • Libro: Las nueve revelaciones de James Redfield.
  • Un deseo: Que se pare el tiempo.
  • Chiste: „Hace tanto calor que ayer me hice un pollo asado y cuando abrí el horno, para ver si estaba hecho, el pollo me gritó: ¡Esa puertaaaaaa!

Cabezo de Torres, 1965. Separada, con dos hijos (Fidel de 25 y Aarón de 7 años), Maria José Cánovas es una enamorada de su trabajo en el mundo de los tratamientos estéticos en el que lleva 34 años. Sus comienzos no fueron fáciles, ni siquiera desde el día de su nacimiento pues llegó al mundo con dos vueltas de cordón.

La profesional de la estética María José es una encantadora mujer apasionada de su trabajo que no lo tuvo fácil ni desde el primer día que llegó al mundo, pues nació, casi muerta, con dos vueltas de cordón y fue la matrona quien tuvo que emplearse para hacerla respirar. «Eso ha marcado mi vida ¡Imagínate!». A los catorce años comenzó a trabajar en un almacén de limones y poco después ayudando a su hermana en su peluquería, y así nació su interés por la estética: ha llegado a tener hasta tres clínicas. En la actualidad regenta en Murcia el centro de belleza Cosma.

Ningún comienzo es fácil ¿no?
Por supuesto que es así. Yo comencé a trabajar con 14 años. Cuando recogí mi diploma en el colegio había un almacén de limones al lado y pedí trabajo. Me encanta recordar la cara de mis padres cuando les llevé mi primer sueldo. Luego mi hermana abrió su peluquería y comencé a ayudarle, pero estar con los cepillos no me llenaba. Me gustaba la manicura y lavar el pelo porque así tenía más contacto con las clientas. Ahí empezó mi interés por la estética.

¿Qué es lo que más te gusta en el mundo de la estética?
Lo que más me gusta en el mundo es la gente. Me encanta cuidar a la gente, darles cariño, conseguir que estén a gusto y sean felices. Siempre he tenido vocación de cuidar y lo hago seguramente de forma egoista y es que a mí me hace feliz ver a la gente sonreír. Me encanta tocar a la gente y cuando lo hago la otra persona también lo percibe. Cuando era joven me pedían que fuese yo quien les lavase la cabeza en la peluquería. Cada uno tenemos un don diferente y hemos de desarrollarlo, yo creo que ese es mi don. Desarrollé el mundo de los masajes a partir de una indicación de una persona que vio en mí esa cualidad.

¿Los hombres nos preocupamos por nuestro aspecto?
Yo creo que ha sido mérito de las esposas que sus maridos comiencen a cuidarse. Tenemos muchos clientes masculinos que demandan masajes, depilación láser; también y cada vez más, pedicura, manicura y terapias ayurvédicas, terapias orientales que llevan un oleación de aceites terapéuticos que tienen la capacidad de llegar al torrente sanguíneo y liberar bloqueos a nivel emocional y tensional.

¿Qué tratamientos deberíamos hacernos en verano?
Lo más importante es preparar la piel para la exposición solar hidratándola y luego todo tipo de tratamientos corporales. En verano nos cuidamos más que en invierno.

¿Y el tratamiento más caro?
Lo más caro, pero lo más rentable, quizás sea la micropigmentación para la cual se necesita una sola sesión, por lo que la rentabilidad es alta dado el tiempo que dura este tipo de tratamiento facial. Lo más importante es el diagnóstico. No es lo mismo la sequedad que la celulitis. Lo importante es conocer la causa que las provoca y tratarla efectivamente.

¿Son coquetas las murcianas?
Muchísimo. Nos encanta estar en la calle, presumir y alternar.

De puño y letra "Soy una persona que confía en la humanidad y que cree que cuando el hombre sabe dónde va, el mundo se aparta para dejarte pasar".
 

Grafoanálisis de Pablo Alzuagaray
María José es una especie de ´exploradora´ de sí misma, ya sea en la dirección de su faz más espiritual o intelectual, o bien cuando se deja llevar hacia el territorio de lo instintivo. Naturalmente introspectiva, tiende a ser más una constante observadora de su propia vida interior, que un habitante del mundo concreto y cotidiano. Al darse cuenta de sus propios pensamientos y sentimientos, es como si se situara en un punto de mira fuera de si misma desde el cual poder verse mejor. Su inclinación artística hace que se sienta mayormente conmovida por la estética de las cosas, que por sus connotaciones o contenido.

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