Entrevista
Bailarina

María Muñoz: "No tiene sentido ensayar todos los días si la recompensa no es bailar"

La bailarina murciana representa hoy y mañana ´Don Quijote´ con la Compañía Nacional de Danza

10.06.2016 | 17:13
María Muñoz interpreta a Cupido en el segundo acto de Don Quijote.

. En enero de 2014 entró a formar parte de la Compañía Nacional de Danza, que representa hoy y mañana Don Quijote en Murcia, donde la bailarina murciana formará parte del cuerpo de baile en el primer acto y será Cupido en los sueños de Don Quijote en el segundo.

María Muñoz estudió en el Conservatorio Profesional de Danza de Murcia y, a finales de 2008, se trasladó a la escuela de Víctor Ullate, donde participó en su joven ballet. Tras diplomarse en la English National Ballet School en Londres y formar parte de la compañía Semperoper de Dresden, regresó a España para incorporarse a la Compañía Nacional de Danza, que dirige el cartagenero José Carlos Martínez. «Es muy paciente, le encanta su trabajo y ensaya todas las veces que haga falta», le describe la bailarina. Hoy y mañana, la joven murciana, de 24 años, actuará en el Don Quijote, el primer ballet clásico completo que la CND sube a escena después de veinticinco años. «El público va a disfrutar muchísimo, va a gustar mucho, lo tengo claro», asegura.

¿Qué supone formar parte de la Compañía Nacional de Danza?
Es un verdadero gustazo, la mayor parte de los bailarines tienen que irse fuera para hacer su carrera, por lo que poder bailar en una compañía española es un lujo.

¿Y participar en Don Quijote, el primer ballet completo de la CND en 25 años?
Ha sido toda una experiencia, además estamos todos los bailarines, los de ballet clásico y de contemporáneo. Don Quijote permite además aportar muchas cosas tuyas a los personajes que interpretas y tiene un toque de humor que lo hace menos pesado que otros ballets. Está la parte del pueblo, que es más terrenal, y la parte más etérea, con el sueño del Quijote.

¿Cómo se ha preparado para el personaje de Cupido que interpreta en el segundo acto?
Trabajando mucho y muy a fondo con la repetidora, Anael Martín, y con José Carlos Martínez para darle una interpretación chispeante al rol de Cupido y trabajando al mismo tiempo la parte técnica. Han tenido mucha paciencia (risas), pero está muy ensayado.

¿Y qué se siente al representarlo estos días en el Romea de Murcia?
La última vez que bailé en el Romea tenía trece años, hace ya mucho y creo que ha habido muchos cambios, por lo que tengo muchas ganas de entrar y bailar allí. Además bailé en el Romea un Quijote que se hizo en el Conservatorio de Murcia, por lo que vuelvo con la misma obra, pero a la misma vez muy distinta.

¿Cómo es trabajar con bailarines de catorce nacionalidades distintas, quince con los españoles? ¿Qué se aprende?
Puedes aprender de unos y de otros y también aprendes idiomas, pero como cada uno venimos de escuelas diferentes hay que adaptar los estilos y las técnicas... Por ejemplo, hay una escena en la que bailamos todas las bailarinas a la vez y debíamos adaptar nuestras diferentes técnicas, pero es cuestión de ensayar mucho y acostumbrarse.

¿Ha estudiado y bailado en Londres y Dresden. ¿Es muy diferente la aceptación de la danza en otros países europeos?
Creo que le dan más importancia, tienen más cultura acerca del ballet y se le da más apoyo por parte del Estado; el público es muy entendido y va más al teatro, aunque es verdad que aquí los espectadores son más agradecidos, aplauden más, el público está más vivo.

También tuvo que dejar Murcia para seguir estudiando, ¿cree que se debería dedicar más espacio a la danza en la Región?
Me fui con quince años a Madrid a la escuela de Víctor Ullate. Creo que sí se deberían hacer más cosas, sobre todo, más espectáculos de danza para los niños, para que aprendan a estar en un escenario y se olviden del miedo o el pánico escénico. Además, no tiene sentido ensayar y ensayar si después la recompensa no es bailar. Es importante también que las familias vean a los niños bailar.

¿La danza necesita más talento o más disciplina?
Las dos cosas. Tienes que tener ciertas actitudes, como el físico, pero requiere mucho trabajo propio, mucha disciplina, porque sin eso no llegas y, sobre todo, no te mantienes.

¿Cuando descubrió que quería dedicarse a bailar?
Cuando Víctor Ullate me dijo que me quería en su escuela, tenía catorce años y sabía que quería dedicarme a esto. Decidí irme a Madrid y, aunque escribí los pros y los contras, la verdad es que ni me lo pensé.

¿Qué es la danza para usted?
Es algo que no se sabe cómo es, pero no puedes dejarlo. Cuando estoy una semana sin bailar me siento rara... es adictivo. Es como algo muy tuyo con lo que trabajas el cuerpo y la mente, es algo especial.

¿Y cuando sube al escenario?
En el escenario intentas darlo todo, pero sin que se te vaya la cabeza (risas), porque tienes que estar pendiente de la técnica y de cada paso, pero al mismo tiempo hacer todo lo posible para que la gente lo disfrute contigo.

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