Entrevista a Javi Valencia, de Full

Javi Valencia: "No hace falta que lleguen bombas para ver que estamos divididos"

27.05.2016 | 09:12
Javi Valencia: "No hace falta que lleguen bombas para ver que estamos divididos"

La banda sevillana de pop-rock alternativo Full vuelve para presentar Tercera Guerra Mundial, un segundo LP que explota, encanta, se mete en las tripas y se agarra al corazón.

Con Tercera Guerra Mundial, Full siguen armados de historias de la vida, guitarras con mucha personalidad, y una base rítmica traviesa e hipnótica para continuar forjándose como un grupo que, desde la sinceridad, sublima el pop rock interpretado en castellano. Estarán acompañados en la sala REM por los marcianos Lücky Dückes.

¿Qué acogida ha tenido este nuevo disco?

Ha sido muy cariñosa. Aunque es un disco que hay que digerir, sacarle matices poco a poco, las primeras impresiones fueron magníficas. Todo aquel que escuchó el disco en la presentación en Sevilla estaba encantado.

¿Vuestro anterior disco, Mi primer atraco, os ha abierto muchas puertas, incluso me consta que protagonizasteis una gira de despedida muy exitosa.

Sí, la verdad es que al final de la gira cayeron unos cuantos sold outs, y eso le levanta a uno bastante la moral, sobre todo después de haber currado tanto, hacer tantos kilómetros y haber visto cómo la respuesta iba creciendo y nos abría cada vez más camino.

Aullando fue el single con el que presentabais este nuevo disco, Tercera Guerra Mundial, una canción en la que decís «nadando cuesta arriba, aullando a la locura».

Voy a ayudar un poco a resolver el acertijo. No, realmente lo que intenta expresar la canción es el espíritu de supervivencia, desde las tripas, desde el instinto animal hasta el esfuerzo más espiritual, lo que sería toda tu persona y, claro, como que rompe la ley de la física, el estado de cordura, y me parecía interesante lo de 'nadar cuesta arriba', que me parece que es algo físicamente imposible. Y lo de aullar a la locura es un grito de lucha, de que estamos aquí y estamos vivos.

Habéis titulado el disco Tercera guerra mundial, que suena un poco cinematográfico. ¿De dónde lo habéis sacado?

Está sacado de una canción del disco, y precisamente esa canción estuvo a punto de quedarse fuera, solo que al final, durante la grabación, todo se transforma, da muchas vueltas, y al final terminó saliendo de esta manera. Es un titulo que a todos nos encajaba bastante, porque, entre otras cosas, veníamos con muchas ganas de guerra, en el sentido de con muchísima energía.

¿Trata de indicar algo además, tiene algún doble sentido?

Tiene su doble sentido. El disco está compuesto por canciones que en su mayoría hablan sobre actitudes, sobre puntos de conciencia, y creemos que eso es un poco la guerra mundial que hay ahora mismo: una guerra mundial de conciencia, como que estamos divididos y por eso pasan las cosas que pasan . No hacen falta que lleguen bombas para que haya un problema a nivel global.

¿Y qué opinión tenéis sobre el problema de los refugiados?

Pues un problema más sobre el que hacen falta acuerdos, pero que demuestra la falta de unidad entre países vecinos que deberían de colaborar. Esa idea de la Unión Europea que no llega a cristalizar. Hay que ponerse en la piel de una gente que se encuentra en una situación crítica. Una persona no abandona su casa y se la juega atravesando el mar o fronteras por gusto o por capricho. Desde aquí parece que no estemos educados para entender el dolor y la miseria de la que huye esa gente. La crisis que vivimos aquí no puede ser una excusa para cerrarles las puertas.

De esto también habláis en vuestro disco.

Desde el punto de vista de la conciencia. Al final todo el mundo va relativizando tanto, el 'no pasa nada', que todo se enturbia y terminan pasando las cosas.

¿Llegasteis con las canciones bastante cerradas o ha habido espacio para experimentar en el estudio?

Llegaron bastante abiertas, y hemos tenido muchísimo espacio para experimentar. De hecho no sabíamos cómo íbamos a terminar de cerrarlas; teníamos el hilo conductor pero no sabíamos qué iba a pasar realmente. La incertidumbre era grande, y más cuando llevabas mucho tiempo de preproducción, que la cabeza estaba completamente llena de cosas y no sabes lo que estás haciendo, pero surgió algo de magia, y el resultado encajó perfectamente con lo que queríamos hacer.

Ángel Luján, que también es productor de Xoel López, además de haberos producido os ha hecho de técnico de sonido. ¿Cómo es trabajar con él?

Bueno, nos ha llevado el sonido alguna vez. Actualmente nuestro técnico es Fabián Romero, que es una maravilla como persona y profesional. Ángel ha estado con nosotros en el primer y segundo disco como productor y como sufridor de nuestras personalidades y nuestros vaivenes, y la verdad es que se ha portado con nosotros genial, no solo a nivel profesional. Ha creído desde el primer momento en este proyecto, es una gran seguridad.

Ahora estáis en una multi (Warner). ¿Significa que podéis arriesgar más en este disco?

Realmente hemos entrado en Warner cuando ya habíamos grabado el disco. Ha sido muy cómodo, siempre parece que está el miedo ese de que una multi va a trastocar nuestra identidad. Lo cierto es que no se metieron en nada respecto a nuestro trabajo y nos estuvieron siguiendo antes de la grabación, y la verdad es que llegamos con el disco, no habían escuchado nada antes, y gustó. Estamos muy contentos de trabajar juntos.

¿Ha habido evolución notoria con este nuevo disco?

Entendemos que tiene que haber una evolución paulatina, paso a paso. Inevitablemente siempre te pareces un poco a lo que dejas atrás, pero cuando nos conseguimos alejar de una forma destacada nos alegramos, porque te das cuenta de que se pueden hacer más cosas. Y creo que la evolución de Full es evitar los lugares comunes de este corte de música y llegar a una identidad que solo pueda ser utilizada por Full. Eso es lo que apunta cada grupo, pero no es fácil que todo el mundo llegue a conseguirlo, y no es mala aspiración.

Dice vuestra hoja que el disco contiene 10 canciones dispuestas a convertirse en himnos festivaleros. ¿Los festivales se han convertido en el mejor escaparate para grupos como vosotros?

Sí. Ayudan bastante. Si tocas en una sala, acude el público que te conoce o los amigos que estos puedan llevar, pero en un festival siempre se te puede enganchar alguno que estaba esperando a que empezase otro grupo, incluso la misma prueba de sonido. Lo de los festivales ha sido un fenómeno lógico, había un tipo de música que no encontraba apoyo y en el momento en que se han dado cuenta de que esa música tenía su público, solo ha tenido que encontrar una explanada y montar dos escenarios para que eso se llenase. Hay una enorme masa de gente que ya no escucha canciones de radiofórmula, que busca grupos nuevos en Internet, y los festivales han recogido a un público que estaba deseando ver a todos esos grupos juntos.

¿Tenéis público fiel en Murcia?

Hemos venido un par de veces, pero vamos a decir que sí, aunque hace tiempo que no venimos. Sí sabemos que gente de Murcia se ha acercado a otras ciudades a vernos. Tenemos muchas ganas de ver cómo va la cosa.

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