Entrevista
Escritor 

Manuel E. Mira: "Que la desidia no ensordezca 'El murmullo del tiempo'"

El escritor e ingeniero murciano presenta en Cartagena ´El murmullo del tiempo´, que ha llegado a la quinta edición

26.05.2016 | 08:33
Manuel E. Mira: "Que la desidia no ensordezca 'El murmullo del tiempo'"

El murmullo del tiempo (Algaida), Libro Murciano del Año 2014, ha alcanzado la quinta edición. Se trata de una de las novelas que se deberían leer para tener siempre presente lo mejor, y lo menos bueno, de las costumbres y usos del pasado en nuestra tierra. Manuel E. Mira, su autor, hablará de la novela esta tarde en el Aula de Cultura de Cajamurcia de Cartagena.

Manuel E. Mira (Murcia, 1944), nacido a la sombra de la Catedral, narra a lo largo de quince capítulos, o mejor quince noches, y de forma muy documentada y entretenida, el pasado de unos protagonistas que vivieron en Murcia capital y en la huerta, en Rincón de Seca. De la mano del narrador redescubrimos las historias de muchas personas, algunas poco conocidas y otras totalmente olvidadas, al igual que creencias y tradiciones de nuestra tierra. Un libro que debería estar presente en colegios e institutos, por lo menos. Atrapemos El murmullo del tiempo y hagámoslo nuestro.

Aunque lo comenta en la introducción del libro, díganos ¿cuándo, cómo y por qué nace la idea de El murmullo del tiempo?

Te das cuenta de que la mayoría de las personas ignoran quiénes fueron sus antepasados o quiénes eran las personas cuyos nombres rotulan nuestras calles. Nos parecen que son personas que nacieron ya así, con la historia o con la calle puesta. Ignoramos que fueron como nosotros, que amaron, sufrieron, lucharon con los mismos problemas que nosotros. La única singularidad es que amaron lo que hacían y lucharon por lo que creían. Nada que no podamos hacer nosotros mismos, que no esté a nuestro alcance. Nada que no nos pueda motivar a ser mejores de lo que somos.

¿Cuál ha sido su base documental?

El siglo XIX es un gran desconocido para la generalidad. Parece como si lo hubiesen querido borrar de la historia, pero fue un siglo importantísimo en nuestra vida local, regional, nacional y mundial. Primero es necesario tener una visión generalizada de la historia y después investigar en numerosos archivos, documentos, estudios, tesis, hemerotecas. Para ser fidedigno hay que ser muy escrupuloso y no quedarte en la opinión de una persona que por su ideología puede estar contaminada y arrastrar un error hasta la saciedad. Internet no vale para esto; cuando vas lo consultas ves que los errores se suceden copiados los unos desde el primero. Si no se han tenido experiencias personales, y uno ya tiene sus años y ha estudiado, hay que leer, investigar y contrastar.

De todas las cosas que descubrió, ¿qué fue lo que más le llamó la atención?

He disfrutado mucho con toda la novela, pero para mí fue una gran alegría ir descubriendo la vida en Cuba y cómo se estaba gestando la sublevación inducida por los propios españoles indianos (traidores para unos y héroes para otros). Ellos están en la novela con sus propios nombres. El descubrir que existió el hospital militar de Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa en Trinidad (Cuba) por medio de una tesis doctoral cubana sobre los soldados españoles que en ese hospital morían. Necesitaba un hospital para mi trama y no tuve que inventarlo; estaba allí esperándome y allí siguen sus ruinas (las muestro en la novela), casi me hicieron llorar. Las dos noches de Cuba y la de Baler, los Últimos de Filipinas, son mis noches (capítulos) favoritos. Baler es una gesta increíble. De los treinta y tres soldados (héroes) que salieron vivos de allí, dos eran de nuestra Región. De la batalla de Cavite? prefiero no hablar.

A mí, particularmente, me sigue produciendo mucho respeto 'el mal de ojo'. ¿Cree en él? ¿Ha conocido a alguien que lo haya padecido?

Sí. La medicina ha evolucionado muchísimo sobre el conocimiento de la célula, la bioquímica y la tecnología, pero hay rincones donde no sabe nada de nada. Son los rincones del alma donde con la razón no puede entrar. Pero esos rincones recónditos del ser están ahí: existen.

¿Existe hoy día una huerta profunda?

La Huerta ya no es tan profunda como lo fue, pero si a lo que se refiere es a la huerta que conserva los poderes de antaño? sí, no hace falta irse a las profundidades, están absorbidas en la piel urbana. Existe un poder de la palabra que alivia al que sufre. Como aliviaba el chamán o el curandero o con el sonido de una campana, o el escuchar y ver el agua correr del río o de una acequia. Quien lo ha experimentado, lo sabe. También existe el fraude.

Ha llegado a la quinta edición con Algaida. ¿Cómo llega a esta editorial?

Las cuatro primeras ediciones son de autoedición. No me molesté en presentarla a ninguna editorial. La novela tuvo un éxito arrollador y se agotaron las cuatro ediciones muy rápidamente en año y medio. Por navidad me llamaron de la editorial Anaya diciendo que querían la novela. Nos pusimos en contacto y firmamos con Algaida, que es el sello de Anaya en el que mejor encajaba la novela. Después vino el premio al Libro Murciano del Año 2014. Ahora se distribuye en toda España.

Relate alguna curiosidad literaria personal que le haya ocurrido y no ha desvelado hasta ahora.

Mi trayectoria como escritor es aún muy corta para tener experiencias. Un amigo de Madrid me indicó que a unos marinos amigos no les había gustado como había tratado yo a un almirante. No hubo problema, les envié copia de la documentación que disponía, incluso del consejo de guerra al que fue sometido y ahí terminó todo. La verdad duele, pero lo héroes fueron otros.

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