Entrevista
La Momia que Habla 

Abel Novoa y Pepe Aguilar: "La Medicina está sobrevalorada"

El grupo de ´batas blancas´ actúa esta noche con los temas de su cuarto disco, ´Te quiero (lo justo)´

13.05.2016 | 04:00
Los componentes de La Momia que Habla.

Son un grupo de pop de batas blancas. Me explico, está compuesto por personal sanitario: médicos, matronas... Los Momias, aunque no se prodigan mucho, son gente inquieta que anda metida en mil cosas y ahora acaban de publicar su cuarto disco, Te quiero (lo justo), que les ha producido Fernando Rubio.

Dicen encontrarse en un difícil espacio que definen como «más que amateur pero menos que indie», pero de lo que no hay duda es de que tienen «el rock en las venas». Abel Novoa, cantante que se encarga de la música, y Pepe Aguilar, letrista, nos contestan y nos dan su diagnóstico.

Te quiero (lo justo) es el título del nuevo disco de La Momia Que Habla. ¿Qué trata de expresar el título?

Pepe: El –esperamos que levemente provocador– título de la canción, que da nombre al disco, quiere insinuar algo sobre el amor desde un punto de vista no excesivamente fantaseado, un amor no posesivo: el amor real (si existe) entre personas reales (si existen). No sé, algo más allá del romanticismo y más cerca del vínculo, un amor sostenible pero que, por lo mismo, puede ser inoxidable, si se me permite la apuesta alta. Por ser más específico –y aún más pedante– el título (y la canción) se inspira en un soneto de Shakespeare –el 130– cuyos últimos dos versos dicen (la traducción es mía) «Y, sin embargo, por el cielo juro que creo que mi amor es tan extraordinario/ como cualquiera de aquéllos por tan falsas comparaciones traicionados». De todos modos, hace tiempo que me prometí que las letras que escribo no deben explicarse, sino que cada persona que las escucha debería hacer su interpretación. No es tema superficial el amor, aunque en una canción pop suele ser tomado, muchas veces, a la ligera. Y, como se deduce de esta respuesta, el título también es así porque me gustan (mucho) los paréntesis. Creo que son el marco perfecto para los matices.

Sois gente inquieta y que estáis metidos en mil cosas. ¿Pero eran necesarios tres años de espera para este nuevo trabajo? Esta vez un mini. ¿Por qué?

P. La verdad es que el asunto de grabar las canciones no ha sido nunca nuestra prioridad. Hacemos muchas canciones que no grabamos. La autoedición –para un grupo amateur como nosotros; no hablo de los profesionales, donde puede haber mucho de independencia editorial– siempre tiene algo de autopromoción o, como decía mi padre, 'autobombo', así que, para algunos de nosotros no resulta demasiado atractiva. Luego, claro, uno oye las canciones bien producidas y arregladas por alguien con tanto talento como Fernando Rubio y se le van todas las objeciones. Lógicamente, también es una cuestión de dedicarle tiempo, así que nos decidimos a sacar un EP antes de morir en el camino del CD. Pero prometemos un doble, algún día.

¿Se mantiene el positivismo de las canciones?

P. Si uno oye con atención, también se pueden leer algunas confesiones bastante neuróticas, decepciones, reconocimientos de impotencia, ocasiones perdidas? En otros discos incluso hemos hecho alguna canción política. Solemos escribir las letras antes que la música y, tal vez, el envoltorio –si la música fuera como el papel de regalo de estas canciones, que no es así– tiende a contrastar, lo que, a mi juicio, las hace más interesantes. Hace poco uno de nosotros dijo que lo nuestro era 'pop agridulce', y no le falta razón al hallazgo. En cualquier caso, la única tendencia al nachoveguismo es atribuible al letrista y se le afea la conducta en cuanto se excede en el nihilismo o la nostalgia.

¿Cómo empezó el grupo?

A. Éramos amigos desde mucho antes, y nos gustaban los mismos grupos. La música es otra manera de celebrar nuestra amistad; la mejor manera, en realidad.

El nombre del grupo está inspirado en un divertido cuento de Alan Poe: Conversaciones con una momia, pero ¿qué queríais transmitir con ese nombre?

A. Es un nombre absurdo con la referencia cultureta de Poe, que escogimos casi al azar; una especie de asociación libre, que un psicoanalista analizaría como poco productiva. Era la época de grupos con nombres como La oreja de Van Gogh o El Canto del Loco, aunque a nosotros nos inspiraron más para el nombre míticas bandas como Un Pingüino en mi Ascensor o No me Pises que Llevo Chanclas. Después hemos ido interpretando nuestro propio nombre: no muy jóvenes (momias), bastante convencionales en nuestra vida cotidiana, pero capaces de exponerse (hablar) gracias a la música, a los que las vendas protegen (y esconden sus cicatrices).

El grupo lo componéis gente que trabaja en la sanidad. ¿Vuestra motivación para dedicaros a la música es que creéis en su poder terapéutico?

P. Para nosotros, desde luego. Nos obliga a concentrarnos en una tarea muy específica, a centrar nuestra atención en un asunto tan leve como importante. Nos deja expresarnos, mostrarnos, divertirnos, fijarnos y aprender de la música (de los demás) más y mejor. Nos hace reír y nos ayuda a querernos. ¿Terapéutico? Quizá se queda corto. Además, los efectos secundarios, en este caso, se quedan sólo para los oyentes. En cualquier caso, a nuestra edad resulta probablemente mejor que el golf –dadas nuestras habilidades deportivas y el escaso tiempo disponible–, aunque menos lucrativo que el póker profesional.

¿Cuál consideráis que es el mayor logro de la Medicina?

A.: La Medicina está sobrevalorada. Ha conseguido muchas cosas, pero no tantas como la gente cree. Seguimos muriendo y envejeciendo. La medicina no puede darle sentido a la vida; la música, sí. Hoy, en nuestro contexto, es más preocupante el exceso de medicina que su falta.

P. El mayor logro de la Medicina es como ritual social de control del pánico. No siempre se consigue. Y la capacidad de establecer una relación de confianza entre desconocidos. Como en la guerra y otras de esas cosas superfluas. Pero, hablando en serio, el control del dolor: eso no tiene precio (y no me estoy poniendo pelota con los anestesistas).

¿Qué cosas alegran el día a La Momia que Habla?

A. Ensayamos casi todos los viernes desde hace casi 10 años. El mejor momento de la semana sin duda es vernos y tocar juntos.

P. La verdad es que el subidón tras un buen ensayo no está nada mal. Ver a nuestros hijos crecer con inteligencia y capacidad de querer y quererse e, incluso, algunos con afición musical y sin necesidad de imitar a Pete Doherty en la parte recreativa o a Justin Bieber en casi todo. Pero, más en serio y en plan banda, yo creo que pensar que alguien nos escucha, nos dedica algo de tiempo, y obtiene un –al menos moderado– placer (adulto, como el anuncio de chocolate), eso, de verdad, nos alegra el día, incluso el año.

¿Es importante para llevar una vida saludable?

A. El humor es imprescindible para llevar la vida con deportividad.

P. La ironía tiene algo de defensa. No podemos ir por ahí con muchas ínfulas con nuestras limitaciones como músicos, ni ir de 'artistas'. Así que el humor resulta una buena venda para muchas heridas, o al menos una tirita resistente y, cuando es bueno, es signo de un cerebro saludable y, como se dice ahora, resiliente. El mejor informativo televisivo de la actualidad en este país es de humor porque, si no, no podríamos resistir la realidad que cuenta.

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