Entrevista
Escritora 

Alicia Giménez Bartlett: "Aún hay modos de enfrentarse a esa mayoría avasalladora del dinero, el poder y la imposición"

La ganadora del Premio Planeta por ´Hombres desnudos´ visita Molina de Segura

19.04.2016 | 04:00
Alicia Giménez Bartlett, autora de Hombres desnudos.

La creadora de Petra Delicado deja a un lado la novela negra en Hombres desnudos, obra galardonada con el Premio Planeta, que narra una historia sobre la relación fatal de una pareja surgida en el entorno de la prostitución masculina. La autora hablará de ella y de su trayectoria en el ciclo Escritores en su Tinta de Molina de Segura. La ganadora del Premio Planeta por 'Hombres desnudos' visita Molina de Segura

Aunque está considerada una de las grandes de la narrativa policíaca, Alicia Giménez Bartlett (Albacete, 1951) ha logrado el Premio Planeta con una novela de amor. Un amor nada convencional y con la crisis y la prostitución masculina como fondo. Con Hombres desnudos, la escritora suma así un nuevo galardón a los muchos obtenidos en su carrera (Lumen, Nadal, Grinzane Cavour, Raymond Chandler, José Luis Sampedro...). Hoy participa en el ciclo Escritores en su Tinta, de Molina de Segura.

¿Nos acostumbramos a todo, también a recibir premios?

No. Es una costumbre que no he adquirido aún. Estoy esperando a que me den cuatro o cinco más para estar más suelta.

Los galardones ayudan, no cabe duda, pero no garantizan lectores...

Es así. Los premios apuestan por una novela y destacan unos valores que parece tener, pero el lector, como siempre, es el que manda y se siente atraído o repelido por algunos temas. Y ése es el final de un libro: el lector.

¿No cree que la mayoría de los títulos que aparecen entre los más vendidos no poseen las cualidades de los que suelen ser premiados?

Es verdad. En general, veo las listas de los más vendidos y pienso que no me gustaría estar ahí. Ni de coña. Aunque a veces se puede producir que un libro tenga mucho tirón popular y al mismo tiempo posea calidad literaria. No es lo más habitual, pero sucede.

En esta novela destapa la crudeza de la crisis económica. El resultado es que, como señalan los informes, el 5% de los españoles más ricos posee mayor fortuna que todo el resto junto.

Se pensó en un momento que las diferencias sociales habían desaparecido, que la democratización iba a garantizar derechos y riqueza... Pero se ha visto que no es así. Se ha visto muy claramente con la crisis económica.

Si es una guerra entre ricos y pobres, están ganando los primeros.

Sí. Aunque quizá en este libro no ocurre tal cosa. No me quiero hacer spoiler a mí misma, pero creo que aún hay modos en los que uno puede enfrentarse a esa mayoría avasalladora del dinero, el poder y la imposición.

El inconformismo se ha visto reflejado en parte en las urnas. ¿Cree que hay esperanza?

Sí. Cabe esa esperanza. No sé si habrá una revolución cruenta, como se llevaba antes. Pero la verdad es que la gente se está dando cuenta de estas barbaridades y está reaccionando. Además, en España somos escépticos y conformistas. La gente se conforma con poco: hay buen clima, amistad, familia y vino. Y parece que con eso podamos tirar para adelante. Pero creo que la gente se va dando cuenta de que estamos en una situación cada vez peor.

¿Qué opina de los dicen que España se rompe si se deja votar a Cataluña?

Es un asunto complejo. A veces he pensado que un referéndum sería positivo. Por otra parte, estas declaraciones unilaterales de independencia en el Congreso, me fastidian mucho. Creo que no se ha llegado a ningún tipo de colmo como para hacer eso. Y no se ha entrado en el consenso en los habitantes de Cataluña para nada. Entonces todo acto así, para salir del paso, esta condenado a fracasar. Además, creo que está montado sobre la nada. Me fastidia mucho esa tendencia a querer declarar la independencia por encima de todo y contra todo.

¿No tiene la sensación de que la cultura es la prostituta de los intereses políticos?

Sí. La derecha de este país nunca se ha caracterizado por su amor a la cultura, porque la cultura libera a la gente. Y las derechas no están muy dispuestas a eso. Y se ha visto con el gobierno del PP de los últimos años, con los recortes y los impuestos.

¿Considera que estamos hoy peor que hace 40 años?

Hombre, volver la vista atrás y pensar que antes estábamos mejor no nos conviene a nadie. En el mundo, no sólo en España, los trabajadores deberíamos dar otro golpe de mano y demostrar que aún tenemos algo que decir.

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