Mecenazgo

La colección artística de la Fundación Caja Mediterráneo vuelve a casa

El Sabadell llega a un acuerdo para devolver cerca de 2.900 piezas de la antigua Obra Social CAM que pasaron a sus manos durante el proceso de absorción en el año 2011

26.01.2016 | 19:36
Detalle de un autorretrato de Gaya, que forma parte de la colección de Caja Mediterráneo desde 1980.

Tras el naufragio de la CAM, el viaje a la deriva de la mitad de su gran tesoro cultural tendrá final feliz. El patrimonio artístico de la antigua Caja de Ahorros del Mediterráneo, una colección de 6.400 obras de arte compradas, recibidas y coleccionadas por la Obra Social durante los 140 años de historia de la caja, se reunificará al fin bajo un único propietario. Casi cinco años después de su desaparición, las dos entidades herederas de su patrimonio, el Banco Sabadell y la Fundación Caja del Mediterráneo, han acordado la devolución de las cerca de 2.900 piezas que pasaron a manos del grupo financiero durante el proceso de absorción en el año 2011 tras haber sido separadas de la colección original para la creación del Banco CAM.

Ahora, toda la labor de mecenazgo artístico de la caja pasará a ser propiedad de la Fundación, que hereda lo mejor de su trayectoria como entidad financiera de referencia en Murcia, Alicante y el resto de la Comunidad Valenciana. Ha sido la propia Fundación Caja Mediterráneo quien ha confirmado a este diario el acuerdo alcanzado con el Banco Sabadell. En estos cinco años su relación ha sido intensa y no siempre ha habido entendimiento. «Ha sido un noviazgo tenso», admitía el patrono-portavoz de la Fundación Caja Mediterráneo, Manuel de Barros, quien añadía que «con mucho tesón y mucho diálogo hemos podido llegar a un final feliz». De Barros, junto con el presidente de la entidad, Matías Pérez-Such, y el patrono Miguel Valor, se han encargado personalmente de las negociaciones.

Los detalles de la devolución están por concretar, como por ejemplo la fecha del acto protocolario en el que se firmará el acuerdo o el proyecto de traslado de las piezas, diseminadas muchas de ellas en oficinas, despachos y edificios que ahora son propiedad del Sabadell. A pesar de que no está cerrado el citado acuerdo, el objetivo es, según fuentes de la Fundación, que las colecciones vuelvan a sus sedes naturales, así como las obras de los artistas autóctonos, sin perjuicio de que se organicen colecciones puntuales para exposiciones temporales.

Los negociadores aseguran que el banco presidido por Josep Oliu se ha comprometido a devolver la titularidad de las 2.900 obras de arte que absorbió como parte del paquete de activos de la caja sin pedir «contraprestaciones» por ello, porque en las conversaciones se ha impuesto la visión de que «al Sabadell lo que le interesaba era el banco y a la Fundación tener su patrimonio cultural», según De Barros.

Al otro lado de la mesa de negociaciones se ha sentado el presidente de la Fundación Sabadell, Miquel Molins, un interlocutor de «predisposición excelente», según la valoración de Matías Pérez-Such. «Estamos realmente satisfechos del resultado. Se trata de la resolución favorable de un asunto importante, porque de esta forma Murcia y Alicante recuperan de forma definitiva un fabuloso legado de indudable valor histórico y artístico», celebró.

Lo cierto es que volver a disponer de la colección CAM íntegra es un gran logro, porque tanto Murcia como Alicante recuperan importantes colecciones de algunos de los artistas locales, y también de fuera de la provincia, más importantes de los dos últimos siglos. Muchos de ellos dedicaron gran parte de su obra a captar la esencia del paisaje y la idiosincrasia popular durante los siglos XIX y XX.

En la colección del Banco Sabadell, como se denomina a las 2.900 piezas del total de 6.400 que han estado tuteladas por el banco estos años, hay piezas fundamentales de la vanguardia española, valiosas composiciones medievales, renacentistas y barrocas y trabajos de artistas de diferente cotización de Valencia y Murcia, como Ramón Gaya, Muñoz Barberán y Antonio Campillo, entre otros muchos. En total, y según la tasación que realizó la propia CAM de estas obras en 2011, el valor de mercado de esta colección es de 6.800.807 euros. Ahora, uno de los proyectos inmediatos de la Fundación es recuperar físicamente las obras repartidas por decenas de localizaciones y organizar su exposición de nuevo, ahora que es posible un nuevo diálogo con las 3.400 obras que ya custodiaba.

Los cuadros y esculturas que vuelven a sus fondos están en oficinas del Sabadell en Valencia, despachos de la sede territorial del banco de Murcia o en salas de reuniones de inmuebles gestionados por terceras entidades. Para la tarea de reunificación, se cuenta con el inventario de obras de la tasación, donde se especifica dónde estaba en aquel momento cada una las piezas.

Aunque no están divididas en colecciones 'comisariadas', sí se pueden establecer cuatro grandes bloques dentro de este vasto legado de 2.900 piezas. Una parte de ellas, muchas localizadas en el Edificio Salzillo de Murcia, son de los autores murcianos; en otra división están los autores foráneos, como Jacob Jordaens; obras de pintores españoles contemporáneos, y, por último, una representación de arte de la Comunidad Valenciana de los últimos dos siglos.

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