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El compromiso de Chirbes con el hombre

El escritor valenciano, que cosechó un gran éxito con las novelas de corte social 'Crematorio' y 'En la orilla', dejó acabada antes de morir 'Paris-Austerlitz', que publica Anagrama

16.01.2016 | 04:00
El compromiso de Chirbes con el hombre

Tras veinte años de reescritura, Rafael Chirbes dio por finalizada su última novela varios meses antes de morir. Su nombre, Paris-Austerlitz, un testimonio íntimo, un relato de amor y desamor homosexual, un laberinto que termina en un cementerio de imposibilidades, que acaba de ver la luz.

Publicada por Anagrama, Paris Austerlitz supone el cierre del círculo literario, y vital, de Chirbes (Tabernes de Valldigna, Valencia, 1949 / 2015), porque esta novela es un cambio de pie sobre sus últimos y exítosos títulos, Crematorio y En la orilla, dos novelas premiadísimas por la crítica y el público.

Y dos libros que son por mérito propio la crónica ética, la denuncia literaria y poética de la corrupción en España, de la crisis y los principales problemas de este tiempo. Un fresco social sobre las dos caras de esta situación, los que la crearon y lo que la padecieron.

Pero en este, su último legado, Rafael Chirbes, que cosechó su éxito antes en Alemania que en España y que también es venerado en Francia, vuelve a sus inicios, a su novela Mimoun, de 1988, donde ya narraba las contradicciones de un hombre que acaba perdiéndose en su laberinto.

En el legado que deja Chirbes, en la cual el lector se puede preguntar cuánto hay de biografía personal del autor, el narrador es un joven pintor madrileño de familia acomodada y de izquierdas que retoma, como algo que nunca ha olvidado, los pasos que le llevaron a la última etapa de su relación con Michel.

Un Michel que fue un obrero normando y maduro, un hombre robusto que acogió al pintor madrileño en su casa de París y, tras vivir apasionadamente y sin limites, se encuentra ahora en un hospital desahuciado a consecuencia del sida.

En medio de todo ello, se desarrolla la entrega sin fisuras de Michel, los días felices por las calles de París, el alcohol, las borracheras de amor y deseo, los cuartos oscuros y, al fin, el agobio, la posesión y entrega de Michel, las diferencias vitales y sociales, los reproches; y el desplome de lo que parecía indestructible.

Pero la escritura sin calzón de Chirbes, su entrega en cada una de sus páginas, y aunque en ellas habla de que el amor no lo puede todo, sí deja entrever que, si la raíz es honda, nunca muere, pero se puede convertir en una cárcel.

«Pero, ¿qué es eso del verdadero amor? Explícamelo. De qué se trata, o a qué obliga esa palabra cuando se extingue», pregunta el narrador en el libro.

Una novela estremecedora, desnuda y sin red, en la que París tiene también protagonismo. Esa ciudad es el escenario del paso de ese amor: sus tabernas, bares, cielos, calles, habitaciones cutres y váteres en el pasillo, todo lo cual termina en el Hôspital de Saint Louis, por cuyas fachadas cae una lluvia mansa que también moja los recuerdos y sueños del joven pintor durante las visitas a Michel y que acaban convirtiéndose en algo sórdido.

Aquí en Paris-Austerlitz, Chirbes, tras haber plasmado su compromiso social en anteriores libros, pone su palabra honesta al servicio de la descripción de la complejidad del ser humano y sus contradicciones en el laberinto del corazón.

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