Danza

José Carlos Martínez: "Las críticas no me condicionan"

El cartagenero persevera en su propósito de hacer de la Compañía Nacional de Danza una formación que domine el clásico - 'Don Quijote', "reescrita" por él, su prueba de fuego

17.08.2015 | 12:29

Las críticas hay que escucharlas para luego "seguir p'alante"; por eso José Carlos Martínez persevera, a pesar de sus detractores, en su propósito de hacer de la Compañía Nacional de Danza (CND) una formación que domine el clásico. 'Don Quijote', "reescrita" por él, será su prueba de fuego.

'Don Quijote' es una coreografía de Martínez a partir de la conocida pieza que creó el francés Petipá con música del ruso Ludwig Minkus en 1869 y que la CND estrenará el 16 de diciembre en el Teatro de la Zarzuela, convirtiéndose así en el primer ballet clásico completo que la compañía baila en más de 20 años.

El español parte de la partitura original de Minkus pero ha quitado escenas y otras las ha cambiado para pulirla de estereotipos y hacerla "auténticamente española", explica en una entrevista con EFE.

"La que conocemos es como el flamenco para turistas y yo he querido quitarle lo que pensaba un francés -Petipá- que pensaban los rusos que era España", resume.

Han pedido a un taller capotes "de esos que pesan 2,6 kilos y no los pañuelos que se sacaban", y eso condiciona la coreografía pero, asegura, "ahora sí que parecen toreros".

Una bailarina de la compañía de Antonio Gades les ha enseñado a mover los abanicos y el fandango "es auténtico": "Por fin van a saber los extranjeros lo que hay", se ríe.

Martínez (1969) fue elegido director artístico de la CND como el candidato idóneo entre quienes se presentaron para sustituir a Nacho Duato, que había estado dos décadas al frente de una compañía en la que solo se bailaron piezas contemporáneas, para lograr que la formación se abriera a la danza clásica.

La compañía "hace las cosas cuando puede hacerlas". "Seguimos con muchas ganas de seguir avanzando pero es muy difícil", remacha el coreógrafo, que fue el bailarín estrella de la Ópera de París entre 1997 y 2011.

El problema además, barrunta, "es que hay una sola compañía nacional y el que dirige está en el sitio en el que muchos quisieran estar". "En esas críticas se compara lo que hago con lo que ellos creen que debería hacerse. Siempre se pueden presentar a ser director cuando acabe mi contrato", se ríe.

Muy involucrado en su trabajo, no le da "mucha importancia" a lo que se escribe, pero, reconoce, a la vez está "vigilante", porque a su gente "sí le molestan, sobre todo las que son destructivas".

La temporada que viene, el cuerpo de baile clásico pasará de 42 a 44 miembros, pero aún así seguirán lejos del "ideal", es decir, 50 bailarines.

"Tenemos que ir adaptándonos. Hay compañías que suman sus 'efectivos' de forma temporal para coreografías, pero yo lo estoy organizando primero con los que somos aunque quizá coja a algunos jóvenes de los últimos años de formación para que hagan con nosotros un 'stage' práctico; que se puedan aprender las coreografías y, si es necesario, les contratamos en los espectáculos", propone.

"Al principio no había repertorio -Duato se negó a que la CND bailara ninguna de las piezas que había creado para la compañía- y cuando lo hemos creado había que girar y eso dificulta las nuevas creaciones, pero ya estamos muy instalados", afirma.

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