PEDRO IMBERNÓN
Como con cada grupo, antes de comenzar mis clases, procedo a pasar lista por aquello del control de asistencia y los Planes Municipales de Absentismo. Clase a clase voy descubriendo que me gusta más y más mi profesión: "¡en los últimos años he tenido que aprender a pronunciar más de cien nombres distintos en al menos siete u ocho idiomas diferentes. De los veinte alumnos que tengo en esta clase, ya he nombrado a: Dahl (nombre sueco que significa Valle), Aamori (Chica del Sur de África), Osvaldo (de México), Yo Yo Ma (Chino), Fátima (Marroquí); por cierto ¿sabéis que es uno de los nombres más comunes de Marruecos ya que recuerda a una de las cuatro hijas de Mahoma?, Astrid (alemana), Asunción (un chico de Puerto Rico) y Yacob (de Mauritania) y si bien, a veces me quedo con ganas de llamar Jacobo (español), sin embargo siempre callo, porque quiero respetar sus identidades culturales y que se sientan orgullosos de su lugar de donde vengan sus ancestros, eso sí, siempre y cuando respeten, como lo hacen la mayoría de ellos, las culturas del lugar donde viven..