CARMEN BALLESTA ANDONAEGUI
Anda el pobre Rajoy en boca de todos y todos le acusan de que no manda, de que no se impone, de que no gobierna su partido. Todos arrimando el ascua a su sardinilla. Dejando los serios problemas del Partido Popular, que en cierta forma son también de todos los ciudadanos, en España sí está muy claro quién manda en los hogares, en muchos hogares, sobre todo de clase media. Los hijos.
Hay dos anuncios publicitarios que bien pueden considerarse significativos y dignos de ser tenidos en cuenta para entender una de las fuentes del "problema de la educación" en España. Uno es de unos cuentos que requieren que el lector invente más o menos parcialmente la historia, lo que en principio buena falta hace porque ya hemos dicho aquí que la creatividad es algo que la sociedad necesita y el sistema educativo actual no fomenta ni valora, generalmente. Y el otro es de un cacao en polvo, el más caro del mercado.
En el primer anuncio, un niño de unos seis o siete años, agarrando el cuento, exclama "¡el cuento es mío y lo cuento como me da la gana!". En el segundo, un adolescente muestra a la cámara "sus" cosas: su habitación, sus zapatillas, su leche con cacao. De las zapatillas afirma que su madre quiere tirarlas pero él nos asegura que no lo logrará porque él se opone; y de su cacao afirma que es de la marca anunciante, que "a [él] no [se] lo cambian". ¡Ah, el poder… del sentimiento de propiedad!