RAFAEL ORTEGA SÁNCHEZ
Antonio en su vida fue / del pobre y del rico hermano / yo soy de La Palma y sé /que era un gran palmesano.
Estos versos, escritos por Marín al morir su bisabuelo -el tío José, 'El Carretero- y que están recogidos en todos los libros de este arte de la improvisación, son los que mejor identifican a este célebre y conocido hijo de La Palma, pueblo que tuvo el honor de verle nacer. Conozco a Antonio Bolea de toda la vida, pero fue en 1942, cuando una hermana de mi madre que se llamaba Mariquita me dijo que la acompañase a casa de la señora Valentina, donde ella trabajaba como asistenta, porque había venido su hijo de permiso. Allí vi a Antonio vestido de marinero, ya que estaba destinado en Capitanía General.
Después seguí viendo a este palmesano como alguien familiar y, al mismo tiempo, como una persona respetada y querida por todos los vecinos. Pasaron algunos años y en el Centro Instructivo tuve ocasión de tratarle más de cerca, con el agrado y buenos modales que siempre tuvo Antonio para todos los que se acercaban a él. En el Casino, durante los veinte años que fue presidente, yo fui su segundo de a bordo. En las comisiones de fiestas él era el máximo responsable, aunque no quiso nunca ser el presidente de la comisión porque decía que ya tenía bastante con ser el del Casino. Fue también el gran impulsor de los Juegos Florales. Él fue, en persona, quien buscó a aquel célebre escritor y filósofo cartagenero, Alberto Colao, para que fuese el mantenedor de la tercera edición de 1976.
También fue Antonio Bolea Barrancos presidente de la comisión organizadora para traer agua del Taibilla a La Palma y presidente de la Comunidad de Regantes. Formó parte de todos los colectivos y eventos que conducían a mejorar las condiciones y la convivencia de los palmesanos. Asimismo, fue alcalde pedáneo durante cuarenta años y presidente de la primera asociación de vecinos de La Palma. Antonio nunca decía que no aunque, eso sí, había que empujarle un poco y p`repararle el camino. Siempre estaba dispuesto para ofrecer lo mejor de su cosecha en beneficio de este pueblo al que tanto quiso. Descanse en paz este inolvidable hijo de La Palma, fallecido el 5 de agosto pasado, pero que permanecerá siempre en el recuerdo de su esposa, María Luisa González, y de sus hijas Maritina y Charo.