CARLOS GARRIDO
Visten de negro. Son las cinco de la tarde y hace mucho calor. Pero estos tipos de gesto serio, pelo largo y rizos mal aliñados visten de negro. Brota en su ADN. Su oficio así lo exige. Es casi una condición insalvable para sobrevivir en su mundo de luces artificiales y noches interminables. Porque estos tipos no salvan almas. Las condenan. En el infierno se sienten como en casa. La casa del rock. Un lugar de reunión en el que cuando acaricien su último acorde disfrutarán del dorado descanso anhelado por cualquier rockero. "Es un buen lugar para tomar cañas con los colegas". Lo dice Santiago Campillo, el hombre que nació atado a una guitarra. Y el hombre que se deja ver porque está de estreno. Su nueva banda, Los Campillo, ha parido un disco. Su primer disco. 'En la calle' nace con once canciones puras. Pureza que recuerda a aquella formación de murcianos que sorprendieron a principios de los noventa, llamado M-Clan, por su rock virginal, exento de arreglos comerciales y mecido por las influencias negras del otro lado del Atlántico; y que hoy disfruta de las mieles del pop.
"'En la calle' es un trabajo espontáneo. Las canciones fueron saliendo a base de juntarnos con la guitarra. Salían ideas, grabábamos o tirábamos. Y vuelta a empezar. Hemos fabricado los 11 temas sin presión ninguna. A nuestro aire. Estamos satisfechos porque el sonido es personal. Rock sin aderezos y sin artificios impuestos".
Santiago roza las cuerdas de su guitarra para hacer sonar los primeros acordes de 'En la calle', la canción que da nombre al disco y que está inspirada en su barrio, Vistabella. El vocalista del grupo, Francisco Sarabia, cierra los ojos, aprieta los puños y se deja llevar: "En la calle estoy otra vez. En el barrio que me ha visto crecer. Y parece que fue ayer, cada tarde me vuelvo a perder. Me olvido de todo y sé que en la Plaza de los Patos yo fumaré. Te dirán eso no está bien. Tú no lo ves tan mal. Pero aún no sé muy bien porqué. En la calle quiero estar". Cuentan Francisco y Santiago que las letras que han escrito, principalmente Sarabia, son "sencillas, directas y elementales. Lanzamos mensajes que apelan a lo cotidiano". Y todo esto bañado en mucha guitarra. "Todos los temas son muy guitarreros. Es el rock que nos gusta. El rock clásico y puro. Ese en el que no caben amagos para la galería. Ese que nace y muere de los acordes de una guitarra. "No hay más", dice Santiago, bastante ilusionado con esta nueva aventura. Aventura que se pone en marcha el 10 de septiembre. Será entonces cuando Los Campillo se presenten en sociedad en Murcia con un concierto abierto al públiclo, que se celebrará en la plaza de la Cruz Roja, y en el que exhibirán por primera vez su nueva fórmula. Esa en la que han hecho lo que les ha dado la gana. Junto a Santiago y Francisco estarán Juli Lento a la batería, Steve Emery al bajo y Mike García a la guitarra rítmica.
Cuenta Santiago que él ha producido este trabajo. Trabajo que ya no se parece en nada a lo que hoy fabrican los M-Clan del siglo XXI. ¿Has vuelto a hablar con alguno de tus antiguos compañeros?. "No me he vuelto a reencontrar con ellos. Y tampoco es que tenga muchas ganas. Aquello fue una pena porque era un grupo que funcionaba muy bien. Pero hay gente a la que el dinero les cambia. Creo que eso tuvo mucho que ver". ¿Y qué te parece la música que hacen ahora? "Han perdido su identidad. Lo que hacen hoy no se parece nada a lo que se hacía cuando yo estaba. Además, hacer música comercial con 24 años tiene sentido, pero con 40 creo que se deben hacer las cosas de otra manera. El dinero no lo es todo, ¿no?".
Santiago, que no se ha quitado las gafas de sol en ningún momento, vuelve a puntear las cuerdas de su guitarra y se arranca con 'Iremos al infierno'. Francisco recibe la señal y no lo duda. Ya saben, cierra los ojos, aprieta los puños y se deja llevar: "Tengo una oferta que no está tan mal si tú te dejaras arrastrar. Olvida el dinero. No te faltará. Seguro que allí no hay que pagar. Tú, como yo, no tenemos salvación. Iremos al infierno. Como dios nos trajo al mundo. Al infierno, iremos al infierno. Como dios nos trajo al mundo. Al infierno. No queremos cambiar".