Los médicos de antes le pedían al paciente, vete tú a saber por qué, que dijera treinta y tres para comprobar su estado de salud. El doctor González, que llegó en noviembre para curar a un equipo casi desahuciado, no sólo ha sacado al paciente de la UCI sino que ha conseguido en tres meses que el enfermo tenga treinta y tres puntos, treinta y tres goles a favor y treinta y tres en contra. *
La estadística nos dice que cada gol logrado por las huestes pimentoneras hasta el momento ha valido su peso en puntos. El sábado, la tribu grana volvió a sacar petróleo de las jugadas a balón parado. Un cabezazo de Chando a la salida de una falta botada por Bruno, qué pena que los penaltis se tiren sin barrera, bastó para dejar al Córdoba de Lucas Alcaraz listo de papeles y metido de lleno en nuestra guerra por la permanencia.
En lo que llevamos de año el equipo ha experimentado un cambio radical. Ha pasado de ser un equipo al que todos derrotaban a convertirse en un visitante incómodo. Ha pasado de llevar un año sin ganar fuera a sumar tres victorias en sus cuatro últimos desplazamientos y a sumar un punto más como visitante que como local. Ha dejado de vivir en la zona roja para mudarse a una posición más desahogada en la que se mantendrá al menos una semana más sea cual sea el resultado con el Hércules.
Cómo ha cambiado el cuento. Los nubarrones empiezan a dispersase, el frío invierno nos deja y la esperanza ha vuelto a nuestras vidas con la llegada del buen tiempo para anidar en nuestros balcones como las oscuras golondrinas de Bécquer. Ojala esta vez venga para quedarse.