JUAN ROS PINA
El equipo grana consiguió doblegar al gallito de la categoría, mostrando una buena imagen tras unas cuantas jornadas de incertidumbre.
El Real Murcia cosechó su segunda victoria consecutiva jugando como local, derrotando por dos goles a cero al Real Betis y ofreciendo además síntomas de clara mejoría respecto a lo que venía siendo el equipo en las últimas jornadas. Más allá de los importantísimos tres puntos, el partido hizo que la afición se marchara del estadio con buenas sensaciones y albergando un poco más de optimismo de cara a un futuro que no se presentaba demasiado alentador antes del comienzo del encuentro.
Todo eso se pudo dar gracias al cambio de actitud del equipo que capitanea Jose González, que salió a jugar con una velocidad por encima a la de su rival, que parecía no esperar encontrarse un adversario que le fuera a poner las cosas tan complicadas. No tardaron en llegar los goles, fruto del ansia por ganar y la entrega de los jugadores, que esta vez fue irreprochable. En el minuto 4, un balón que queda muerto en el área lo recoge Capdevila, enchufadísimo todo el partido, y consigue zafarse de dos defensores béticos para sacar un duro zurdazo que el portero no consigue despejar. El gol fue celebrado con rabia por los jugadores, que parece que empiezan a creer en ellos mismos de nuevo, y el júbilo llegaba a la grada. Prácticamente a la siguiente jugada, con el Betis todavía sorprendido por el aluvión grana, llegaba el segundo gol de los locales: internada de Capdevila por la banda izquierda, que cuelga el balón al balón al área, el balón es despejado por un defensa y llega a las botas de Mario Rosas, este con un toque sublime la pone de primeras para Isaac Jové, que se encontraba solo dentro del área y que bate a Goitia en el mano al mano con una preciosa vaselina. Minuto 8, el Real Murcia tenía completamente noqueado al equipo más poderoso de la categoría y la afición disfrutaba como hacía tiempo que no lo hacía.
Aún después de todo lo acontecido, todavía quedaba mucho partido y enfrente había jugadores de primer nivel, por lo que cualquier atisbo de relajación podía complicar un encuentro que se había puesto muy de cara. Al Betis no le quedaba otra que lanzarse arriba en busca de un gol que les metiera de nuevo en el partido. El Murcia por su parte se replegó atrás esperando su oportunidad para matar el partido al contragolpe, y la táctica empleada le dio resultado: el equipo dio toda una lección de orden defensivo y de entrega colectiva, haciendo que en ningún momento su contrario se sintiese cómodo sobre el terreno de juego (en lamentables condiciones, por cierto) y que sus hombres más peligrosos no llegasen a conectar entre ellos. Es más, estuvo a punto de llegar el tercero en una contra que propició Natalio gracias a un robo de balón al último defensa en el centro del campo, pero no estuvo fino a la hora de definir cuando se plantó delante del portero. A pesar del gran trabajo defensivo de los locales, Emaná y Sergio García estuvieron cerca de logar reducir diferencias en dos de los pocos fallos que cometieron los grana en defensa. Por lo demás el Murcia tuvo el partido controlado y se llegó al final de la primera parte con la renta de dos goles a favor.
La segunda parte empezó como terminó la primera, con el equipo sevillano intentando achuchar, pero sin conseguir crear demasiado peligro sobre la meta que defendía Alberto. El Murcia por su parte seguía con el mismo patrón de juego que tan buen resultado le había dado en la primera parte. Pero el cansancio físico hacía que los contraataques fuesen cada vez menos frecuentes, lo que favoreció que cada vez se jugara más en el campo del equipo local. Aún así, pasaban los minutos y los de Tapia chocaban una y otra vez contra la muralla pimentonera, comandada por un gran Mejía en el centro del campo, por lo que en ningún momento dio la impresión de que el resultado pudiera peligrar.
Con el pitido final del árbitro, la grada volvió a respirar y supo reconocer a los jugadores el esfuerzo realizado con una gran ovación. Y es que la sensación que quedó a todo el mundo es que, si todos los partidos se juegan con esa entrega, el Real Murcia no tardará demasiado en salir de la complicada situación en la que se encuentra.