JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ SAMPER
Ante todo, quiero aclarar que no ví el partido. Ni falta que hace. Imagino que se habrán repetido las mismas circunstancias que, semana tras semana, han llevado al Real Murcia a la situación en la que se encuentra, dícese: empanada mental, falta de remate, centro del campo = cero absoluto, y alguna decisión del árbitro que le sirve a los profesionales (según ellos), tanto de dentro como de fuera del terreno de juego, para justificar una actuación, que jornada tras jornada, es injustificable.
Desde aquí, quiero agradecer a todos los "funcionarios" -con todo el respeto a la función pública, porque no merece la comparación- que pueblan la nómina del Real Murcia, la sucesión de temporadas infumables que nos están haciendo sufrir, y quiero recordarles que en el sector privado, cuando se hace gala de una incompetencia tal, lo normal es que se amanezca engrosando las listas del desempleo, y aumentando la estadística que tristemente asola a este país. Por eso, quiero pedirles, ya no por murcianía, que no la tienen, ni por murcianismo, que solo lo tienen los que se sientan en la grada aguantando el triste espectánculo, sino por ellos mismos y por su seguridad laboral, que no tensen mucho la cuerda, porque si esto desemboca en lo que hasta ahora parece que va a desembocar, los veo cambiando de profesión o arrastrándose por campos de tercera, que es de donde la mayoría no debería haber salido.
Y el último párrafo se lo dedico al dueño del chiringuito, mago, prestidigitador, encantador de serpientes, y falso como un duro de cartón, ¿Cuantas mentiras ha dicho a sus clientes, los abonados del Murcia?, ¿Cuántas promesas incumplidas?. Es usted una gran mentira Sr. Samper, y se aprovecha del sentimiento de muchos de nosotros por el club. Pero todo termina, hasta la paciencia.