EUROPA PRESS
Y es que estas marcas de calidad europeas "garantizan a los consumidores la elección a favor de los segmentos de productos y servicios más sostenibles del mercado", al tiempo que a las empresas, "además de su contribución al medio ambiente, les garantiza un beneficio económico", precisó el Ejecutivo.
El consejero de Desarrollo Sostenible y Ordenación del Territorio, Benito Mercader, destacó que el EMAS y la eco-etiqueta "son marcas de excelencia para el turismo que suponen una ventaja competitiva y una oportunidad de negocio para este sector", y remarcó que "la riqueza natural de la Región de Murcia está unida al indudable crecimiento turístico de la Comunidad Autónoma".
Por este motivo, invitó "a todas las empresas y a los más de 600 alojamientos con los que contamos a que hagan una apuesta decidida por el desarrollo sostenible que quede reflejado en la obtención de estas etiquetas europeas", que concede la Dirección General de Calidad Ambiental de la Consejería de Desarrollo Sostenible.
Así, precisó que, en la actualidad, "sólo cuatro alojamientos turísticos de España cuenta con la eco-etiqueta y la Región está en unas condiciones inmejorables para atender la creciente demanda de los consumidores de un turismo respetuoso con el medio ambiente".
Para lograrlo, dijo que el sector "tiene que hacer una apuesta por la ecoeficiencia, el ahorro de energía y agua y por reducir los residuos". A cambio de este esfuerzo medioambiental, "las compañías elevan la calidad de servicio, reducen sus costes, al ahorrar energía y agua, y cumple las expectativas de los visitantes", apuntó el comunicado.
Asimismo, Mercader informó de que 16 empresas de la Región ya cuentan con el sistema comunitario de gestión y auditorias ambientales (EMAS) que garantiza que su actividad es respetuosa con el medio ambiente, de las cuales, el 55 por ciento son agroalimentarias, el 27 por ciento pertenecen al sector de la construcción, mientras que la consultorías supone un porcentaje del 13. Además, los servicios y laboratorios suman un nueve por ciento cada una, y los alojamientos turísticos un seis por ciento.