06 de mayo de 2018
06.05.2018
Instituto Armado

Tras la huella del crimen

En lo que va de año, el Grupo de Homicidios de la Unidad de Policía Judicial de la Quinta Zona de la Benemérita ha investigado siete crímenes, en los que se han dejado la piel sus ocho agentes y los cinco integrantes del laboratorio de Criminalística

06.05.2018 | 04:00
Tras la huella del crimen
Salvador López analiza un cuchillo en el laboratorio.

Hasta los 20 años no prescribe

  • Los crímenes prescriben a los 20 años. La Guardia Civil no se olvida de ninguno, aunque vayan apareciendo sucesos nuevos, y revisa los antiguos de vez en cuando para ver si hubiese pruebas nuevas que condujesen al culpable.
  • Uno de los sucesos más recientes en el que todavía se está buscando al culpable tuvo lugar en enero en Beniaján. El cuerpo de un joven de 36 años, llamado Arturo, era hallado en su coche con varias heridas de bala. Los investigadores se dejan la piel en coger al culpable.
  • Cuando aparece un cuerpo con signos visibles de violencia, a la escena del crimen «solemos ir todos y a veces se refuerza con otros especialistas en Policía Judicial, aunque no pertenezcan al Grupo de Homicidios», destaca David Aguilar.
  • Comenta, asimismo, que «no es lo mismo que aparezca (el cadáver) en un descampado a que lo haga en medio de un pueblo», donde existen muchos posibles testigos (vecinos de la zona donde aparece el cuerpo) a los que preguntar, lo que requiere la actuación simultánea del mayor número posible de investigadores.

En la Región de Murcia la Benemérita tarda seis meses de media en resolver un crimen, aunque algunos pueden esclarecerse en apenas horas. Ocho personas conforman el Grupo de Homicidios de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de la Quinta Zona. Cinco más integran el laboratorio de Criminalística.

El teniente David Aguilar, jefe del Grupo de Homicidios de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil, explica que, además, hay diez equipos de Policía Judicial en distintos municipios. Se encargan de llevar los casos ocurridos en su zona que requieren menos medios humanos y técnicos para resolverlos. Y es que, aunque «todas las investigaciones por homicidio son complejas», es más sencillo resolver «un navajazo en una discoteca» que un crimen premeditado.

Entre los asesinatos que recientemente ha tenido que esclarecer el grupo están, por ejemplo, el doble crimen de Las Torres de Cotillas (una mujer y su hijo fueron hallados muertos en su casa y se detuvo como sospechoso al otro hijo, que está en prisión provisional) y el de Beniaján (un hombre recibió tres tiros en su coche y aún no se ha localizado al culpable).

El Grupo de Homicidios del Instituto Armado en la Región de Murcia se creó hace cerca de una veintena de años. Sobre el modo de trabajar, Aguilar destaca que «lo primero es recopilar toda la información posible», lo que conlleva tomar declaración a «testigos (si los hay), familia y amigos» del finado, «para poder conocer cómo era la vida del fallecido, sus posibles enemistades y cualquier otra circunstancia sobre su situación personal», con el fin de ir estrechando el cerco sobre el posible responsable del suceso.

Importante es también «la inspección ocular», así como todo el trabajo que se hace en el laboratorio de Criminalística, junto con el informe del forense que se elabora en el Instituto de Medicina Legal (allí trasladan, para que se les haga la autopsia, a todas las personas cuya muerte no es por causas naturales y, como en estos casos, existen indicios de violencia).

Acerca del índice de criminalidad en Murcia, David Aguilar subraya que a su grupo «no le falta trabajo», aunque apostilla que «hay provincias que están peor» que la Región.

La tasa de criminalidad ha aumentado un 2,4 por ciento en la Región de Murcia en el primer trimestre del año 2017, con un total de 13.217 infracciones penales, lo que supone 316 más que en el mismo periodo de 2016, dice el balance publicado el año pasado por el Ministerio del Interior.

David Aguilar recalca que, en Homicidios, «no hay ninguna investigación igual». Algunos crímenes se producen por «un mal golpe o una riña» y otros «están planificados». «Cada uno es distinto», hace hincapié. «No es lo mismo un homicidio que un asesinato, o un homicidio doloso que uno involuntario», añade al respecto.

El jefe del grupo es consciente de que una muerte violenta «tiene mucha repercusión», y destaca que los profesionales que han de resolver el crimen «tienen que iniciar la investigación de inmediato para obtener información fresca partiendo de cero», con la dificultad añadida de que «hay familias que son reticentes a poner en conocimiento de los agentes posibles trapos sucios» de la vida de la víctima. Por esta excesiva discreción, se lo ponen más difícil, sin querer, a la Benemérita.

Preguntado por cuánto se tarda en resolver un homicidio, Aguilar señala que «si todo va bien, dos horas», aunque admite «tenemos todavía alguno por esclarecer» desde hace años. «Muchos, en las primeras 24 ó 48 horas están resueltos. Hay otros que nos llevan un año o seis meses. De media, seis meses en los dos años que llevo yo aquí destinado», concreta.

En la planta baja de la Comandancia de la Guardia Civil están ubicadas las instalaciones del Laboratorio de Criminalística, dirigido por el sargento Salvador López, quien subraya que este «es el laboratorio de España que más huellas coge, y que más informe hace al respecto, de toda España».

Salvador López concreta que, en el caso del ADN, las muestras se mandan a Madrid. Los resultados pueden tardar meses. Para buscar ADN de un cuchillo, por ejemplo, se emplea un sencillo bastoncillo de algodón impregnado en agua destilada. «Una mancha de sangre es evidente pero El ADN no se ve», comenta el sargento. En un arma blanca se miraría en el mango, para ver quién la ha empuñado.

En el caso de las balas, las que se recuperan en el escenario de un crimen son llevadas también al laboratorio. Toda arma de fuego es única e irrepetible. Cada cañón deja unas marcas únicas, no hay dos que dejen marcas iguales. Con los análisis que se hacen en Murcia, se puede saber exactamente qué arma ha disparado. «No sólo el modelo, qué arma», sentencia Salvador López. Y es que cada una «tiene su DNI», manifiesta.

«Dos pistolas hechas en la misma fábrica, el mismo día, una seguida de la otra, dejarían marcas diferentes en los casquillos», asevera.

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