Debate

Manos tendidas y oídos sordos

Ciudadanos ha aportado durante el Debate ese toque de sal y pimienta porque a Miguel Sánchez está claro que no le ajuntan sus compañeros

15.07.2016 | 04:00
La vicealcaldesa Castejón, junto a podemitas y ciudadanos, no faltó a la cita para arropar a su líder.

El Gobierno Regional y los tres grupos de la oposición en la Asamblea Regional coinciden en varias cosas. A todos los preocupa el futuro de la Comunidad, el paro, la exclusión social y el Mar Menor. Y todos hablan de diálogo, de manos tendidas, de altura de miras y de sentarse a negociar. Luego en cada intervención cada uno echa la culpa al otro o a los otros de intransigentes y cortoplacistas y de tener los oídos sordos.

El ambiente en la última jornada del Debate del Estado de la Región no fue de crispación en las formas. Al contrario, la ironía en los medios tonos fue tónica general con algunas excepciones como las peculiares de Miguel Sánchez, de momento portavoz de Ciudadanos, o las "charlotadas" del popular Víctor Manuel Martínez. No fueron discursos para "disfrute" de los alumnos de un máster de comunicación ni tampoco para premiar a los estudiantes de los institutos. La oratoria últimamente aparece poco en los foros públicos.
El formato reducido de este año, con limitación de tiempos, incluido el titular del Consejo de Gobierno, y presentación de propuestas de resolución por la mañana, han dado agilidad y tiempo para negociar y evitar que las sesiones plenarias se alargaran hasta la madrugada como en otros tiempos. El cuarto de hora de retraso en los inicios de mañana y tarde forma parte del guión. Sus señorías parecen amigos que se reencuentran después de unas largas vacaciones, antes de sentarse en sus escaños, necesitan abrazarse, besarse, hacerse confidencias, aunque se hayan despedido el día anterior o antes de comer. Ellos son así.

Por la tarde Pedro Antonio Sánchez se vino arriba en el cuerpo a cuerpo, algo habitual en este tipo de debates, estableciendo una hoja de ruta previa a las vacaciones para intentar cerrar grandes pactos e incluso acabar con el aforamiento, poniendo en un brete a los tres grupos de la oposición

La mañana empezó con color socialista, ya que González Tovar fue el primero en subir a la tribuna. Y allí estaban una decena de alcaldes y alcaldesas del puño y la rosa, desde Águilas a La Unión, pasando por Molina o Santomera, que no habían estado el miércoles. Y también la diputada y ministrable María González. Y Ana Belén Castejón, la futura alcaldesa de Cartagena, que se encontraba como en su casa, recordando los tiempos que trabajó en el grupo parlamentario.

La tarde fue más popular, los alcaldes socialistas habían regresado a sus lares y aparecieron los «autobuses» populares porque le tocaba abrir a PAS en la réplica. De nuevo senadores y diputados nacionales de los «peperos», con una amplia comitiva llenando el salón de invitados, prontos para el encendido aplauso tanto en las intervenciones del presidente de la Comunidad como en la del portavoz del grupo.
Ciudadanos aportó durante los dos días del Debate ese toque de sal y pimienta, que convierte un plato anodino en la especialidad de la casa. A Miguel Sánchez, su portavoz, está claro que no le ajuntan sus compañeros de clase. Molina, que es el secretario del grupo y López Morell van por su lado en la bancada ciudadana y Luis Fernández está en la Mesa. A la hora de negociar las resoluciones el portavoz fue un cero a la izquierda, según comentaban los socialistas. Es más, en la mayoría de las intervenciones, tanto del presidente como de los otros grupos, Molina y López Morel hacían sus confidencias, mientras Miguel Sánchez se comunicaba por el teléfono o tomaba notas
.
Su primera intervención fue acelerada. El caravaqueño habla fuerte o casi grita, por un problema físico en el oído, y en esta ocasión calculó mal el tiempo y a la mitad de su media hora se dio cuenta que le quedaba mucho por leer. Aceleró de tal forma que parecía Valentino Rosi, se disparó como una ametralladora sin hacer ni la más mínima pausa ni para toma aire. A pesar de la soledad de su escaño, tuvo sus apoyos, con la presencia de su compañera y algunos leales. En su intervención de la tarde arrancó los aplausos del grupo de leales sentados entre los invitados lo que obligó a Molina y a López Morell a tener que calentarse las manos.

Y con la aprobación de las resoluciones la Asamblea cierra prácticamente el periodo de sesiones. En el próximo año habrá un nuevo Debate del Estado de la Región, salvó que se haya celebrado previamente una nueva Investidura.

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