Aniversario

Cinco años de indignación

Protagonistas del movimiento social y político reflexionan sobre su influencia en la sociedad actual

15.05.2016 | 04:00
Indignados del 15M levantan las manos durante la acampada que se organizó en la Glorieta de España, en Murcia.

Algo cambió en España el 15 de mayo de 2011, cuando miles de personas salieron a la calle en las principales ciudades españolas, entre ellas Murcia, para exigir, al grito de «No nos representan», una democracia más participativa en un país donde los efectos de la crisis económica empezaban a hacer mella entre las clases medias. El éxito de estas manifestaciones animó a sus impulsores, agrupados en el movimiento social ´Democracia Real Ya´, que días después convocaba a los ciudadanos a expresar su indignación con la clase política tomando las plazas públicas. Lo que comenzó en la Puerta de Sol de Madrid se extendió a otras ciudades, entre ellas Murcia, donde la Glorieta de España se convirtió durante más de un mes en el campamento de la llamada ´Spanish Revolution´.

Cinco años después, ya no hay ciudadanos indignados acampando en las plazas, pero el espíritu del 15M sigue vivo. Incluso algunos consideran que ha llegado al Congreso de los Diputados de la mano de Podemos, cuyos fundadores trataron de canalizar esa indignación mostrada por los españoles en las calles y convertirla en un partido político.

Un fijo de las asambleas que se celebraban en la acampada de Murcia era el abogado José Mateos, que luego trató sin éxito de convertirse en líder de Podemos en Murcia. Mateos se enteró por un amigo de lo que estaba pasando en las acampadas y decidió acudir a ellas, «viendo que se trataba de un movimiento de ciudadanos indignados por la corrupción, por el caciquismo, por las desigualdades, y sin los vicios de los partidos políticos». No llegó a acampar, porque el trabajo se lo impedía, pero sí participó en las comisiones jurídicas e incluso empezó a realizar el borrador de una Ley de Participación Ciudadana. Le sorprendió la gran cantidad de gente mayor que iba a las concentraciones. «El 15M empezó a hablar de quién tiene el dinero en este país y cómo se hacen ricos, defraudando a Hacienda y explotando a los trabajadores», señala José Mateos, quien pese a estar todavía en el Consejo Ciudadano de Murcia no cree que actualmente Podemos represente el espíritu del 15M. «Se han elitizado».

El 15M también marcó un antes y un después en la vida de María Giménez Casalduero, hoy diputada de Podemos en la Asamblea Regional de Murcia. Participó en las acampadas, pero fue después de estas cuando el movimiento iniciado con el 15M derivó en las asambleas de barrio, en su caso, el de Vistabella, en Murcia. «Empezamos a organizarnos con gente del barrio que llevaba trabajando desde hace mucho tiempo. Fue todo muy natural, tratando los problemas que afectaban a la gente, como los desahucios y el acceso a los suministros básicos», afirma. Y es que esa asamblea de Vistabella es el germen de lo que hoy es Podemos en la Región, pues de la misma salieron dirigentes como Óscar Urralburu y Alicia Morales. «El 15M supuso una ruptura, la explosión de la gente que estaba indignada, pero no encontraba un interlocutor. Los ciudadanos salieron a la calle, se sintieron escuchados y comprendidos», reflexiona la diputada, quien señala que «el 15M consiguió que no hubiera barreras entre personas con distinta situación económica».

A María Giménez no se le pasó nunca por la cabeza llegar a ser diputada regional, como tampoco pensó nunca Lola Sánchez que iba a ser eurodiputada. Para esta última, «el 15M escenificó la indignación y el hartazgo al grito de ´No nos representan´ o ´No somos mercancías en manos de políticos y banqueros´. Y de aquel despertar, hoy nos encontramos con unos parlamentos llenos de otros colores, porque si el 15M fue la mejor expresión social de la crisis del régimen político español, Podemos es su mejor expresión institucional». La eurodiputada cartagenera recuerda las palabras de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, cuando desafió al 15M a presentarse a las elecciones. «No nos tomaron en serio y ahora estamos donde estamos, con más de 5 millones de votos».

Por su parte, la periodista Rebeca Martínez no acampó en las plazas porque el 15M le sorprendió en Suecia, pero al regresar a España participó activamente en las asambleas. Para ella, el 15M cambió la historia contemporánea de España «porque significó devolver la política a la ciudadanía, convirtiendo las plazas en los nuevos parlamentos. La soberanía cambió de bando». Considera que el 15M evitó un giro a la derecha radical en España, como ha pasado en otros países europeos. «La gente, sobre todo los jóvenes, tenemos la sensación de que hay esperanza de que, más temprano que tarde, con Podemos u otro partido, nos darán la oportunidad de abrir un proceso constituyente que amplíe los derechos de la ciudadanía», concluye Rebeca Martínez.

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