Medio Ambiente

La Consejería declara la guerra a las plagas para salvar los pinares

Ha invertido 2,5 millones de euros durante el año pasado para atajar la expansión del perforador y de la procesionaria, que han colonizado 14.000 hectáreas de montes públicos y privados - La extrema sequía ha favorecido la proliferación de estas especies en la franja litoral y el centro de la Región

09.01.2016 | 04:00
La Consejería ha utilizado máquinas especiales en los bosques para luchar contra los insectos.

Dos insectos están poniendo en jaque a los montes de pinos de la Región de Murcia, especialmente en la franja litoral, el valle del Guadalentín y los alrededores de Murcia: El perforador o barrenillo y la procesionaria, que ya han afectado a casi 14.000 hectáreas.

La incidencia de estas plagas ha obligado a la consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente a poner en marcha, durante 2015, un plan fitosanitario con el que controlarlas y eliminarlas, en el cual ha invertido un total de 2,5 millones de euros. Los trabajos de control y eliminación de perforadores se desarrollaron con proyectos cofinanciados por fondos europeos Feader.

En este año los efectivos de la Comunidad han actuado en 9.276 hectáreas de las 11.815 afectadas por el perforador y en 2.017 hectáreas dañadas por la procesionaria.

Gran preocupación
La consejera Adela Martínez–Cachá manifestó que las plagas están causadas principalmente por el déficit de precipitaciones desde 2013, el incremento de las temperaturas y las intensas olas de calor veraniegas, y que son comunes al resto de regiones de la franja mediterránea.
«Existe una gran preocupación entre los ciudadanos y los ayuntamientos afectados por el avance de ambos insectos, y si la situación de sequía sigue este año prorrogaremos el plan», comentó ayer.

Entre las zonas forestales más afectadas por la sequía se encuentra el litoral, desde Águilas hasta la Sierra de la Muela de Cartagena; el valle del Guadalentín y su confluencia con el Segura (que limita al sur con las Sierras de Torrecilla, Almenara, El Valle-Carrascoy y al norte con Sierra Espuña, sierra de la Muela de Alhama, montes de Librilla y en el monte Los Cuadros), y zonas de los montes de Ricote.

En la mitad norte de la Región, donde las condiciones meteorológicas no han sido tan severas, la situación fitosanitaria es aceptable.
La consejera indicó que los trabajos para el control de los perforadores «están resultando muy efectivos», y que más del 80 por ciento de la superficie afectada se encuentra controlada. No obstante, aseguró que «no debemos bajar la guardia por lo que continúan las tareas de seguimiento del estado sanitario de las masas forestales, tanto públicas como privadas».

En el caso de los perforadores, la dirección general de Desarrollo Rural y Forestal, encargada de la gestión de las plagas, ha detectado 66 montes públicos de la Región dañados en diferentes grados con una superficie de 56.662 hectáreas. Un 20,8 por ciento, aproximadamente 11.815 hectáreas, están afectadas y se ha trabajado en 9.276 hectáreas.

Esta superficie equivale al 4,5 por ciento de los pinares de la Región. Los municipios con más incidencia son Totana, Alhama de Murcia, Librilla y Murcia, que suman el 58,3 por ciento del total afectado. «Pese a todo, la superficie es muy inferior a la dañada en la sequía de 1994/96, cuando se alcanzaron las 30.000 hectáreas», apuntó Martínez-Cachá.

Dado que no existen tratamientos curativos aplicables, los trabajos se basan en el examen contínuo de las masas forestales, la prevención de nuevos focos y la eliminación de los existentes.

La Consejería ha instalado 450 trampas de captura masiva y troncos cebo (225); y ha reforzado las estaciones de seguimiento forestal permanente, con 25 estaciones.

Por lo que respecta a la procesionaria, se ha actuado en 2.017 hectáreas de pinares, realizando tratamientos fitosanitarios terrestres con nebulizador, ya que los aéreos masivos están prohibidos, en zonas de tránsito, cerca de caminos, zonas recreativas, espacios naturales protegidos y lugares de fácil acceso. La ausencia de periodos de frío y de heladas durante el otoño e invierno han provocado que se adelante el ciclo de la procesionaria del pino. Así, se han detectado orugas en estadio 5, típico de los meses de primavera. Esta situación se observa en el centro de la Región y en los montes que rodean el valle del Guadalentín.

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