Desalación

Un respiro para el campo

La subvención puntual del precio del agua desalada sienta un precedente para futuras sequías

18.10.2015 | 04:00
Un respiro para el campo

El acuerdo sobre la subvención del precio de agua desalada, alcanzado el pasado jueves entre el ministerio de Agricultura, el Gobierno regional y los regantes, no es la panacea ni va a solucionar de un plumazo los problemas de la falta de agua en el campo. Pero sí supone un respiro en un momento de extrema crisis ante la falta de trasvases desde la cabecera del Tajo, y, sobre todo, sienta un importante precedente para futuras sequías.

Los regantes del Trasvase Tajo-Segura lograron el pasado jueves el pleno al 15. Su intención era conseguir un contrato de compra de agua desalada de 30 hm3 de la planta de Torrevieja (Alicante) a no más de 30 céntimos el metro cúbico, y eso es lo que se trajeron de Madrid.

El ministerio de Agricultura acordó subvencionar estos recursos con 6 millones de euros, lo que permite rebajar casi a la mitad su precio, estimado en 50 céntimos por metro cúbico por Acuamed, la sociedad estatal encargada de la construcción y explotación de la instalación alicantina. Un precio a todas luces impagable para una agricultura competitiva.

Estos 30 hm3 de agua desalada suponen casi un trasvase 'normal' desde el Tajo –que antes de la sequía era de 38 hm3–, si bien su precio, pese a la subvención, es tres veces más caro que el agua que llega por el acueducto –cuyo coste ronda los 10 céntimos/m3–.

Para una situación de extrema sequía, como la actual, puede valer, pero sigue siendo muy caro para situaciones de normalidad hidrológica, en las que, además, esta tarifa especial no estaría vigente: el acuerdo especifica que la ayuda sólo se mantendrá mientras dure la sequía.

Los regantes se muestran muy satisfechos y agradecidos con el acuerdo, alcanzado después de un año de negociaciones, porque, además, supone un precedente para futuras situaciones de sequía. Sin embargo, apuntan que sólo les permite subsanar la falta de agua durante los próximos tres meses.

Hay que tener en cuenta que la desaladora de Torrevieja echó a andar este verano, y que esos 30 hm3 es la cantidad máxima de agua que, hoy por hoy, puede tratar durante todo un año.

Mientras la planta alicantina desala, los regantes podrán obtener el agua, prestada, de la cuenca del Segura. Estos recursos tendrán que ser devueltos, pero les permite volver a abrir el canal del acueducto, cerrado desde el 1 de octubre.

De este acuerdo puntual se van a beneficiar los 146.000 regantes del Trasvase Tajo-Segura.

Los que también lograron una subvención, aunque menor, fueron los empresarios y cooperativas que tienen contratos de desalación con la planta de Valdelentisco (Mazarrón), algo más de doscientos, según datos del Gobierno regional.

Estos usuarios son los que soportan los mayores costes de desalación, dado que su tarifa asciende a 0,57 euros/m3, extremo reconocido por el ministerio de Agricultura. Valdelentisco también depende de Acuamed, y esta sociedad, a su vez, del Ministerio.

Estos productores, que no están en tierras del Trasvase, pagarán el agua diez céntimos más barata gracias al acuerdo. Agricultura ha destinado 2 millones de euros para hacer frente a la subvención.

Con todo, Gobierno regional, Ministerio y regantes reconocen que estas y otras medidas puestas en marcha dentro del marco del Decreto de Sequía son temporales. Para acabar con la situación de déficit estructural de la cuenca, que cíclicamente se agrava con periodos de intensa sequía, la cuenca del Segura debe recibir aportes externos, independientes del actual Trasvase Tajo-Segura.

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