Ortotanasia

La Comunidad prepara una ley para regular la muerte digna

La norma, que ya existe en regiones como Andalucía y Galicia, regulará el papel de pacientes y médicos ante casos terminales e irreversibles

05.10.2015 | 13:23

Los murcianos disponen desde hace diez años del testamento vital, una herramienta que facilita las decisiones a los facultativos

¿Qué es morir con dignidad? También denominada ortotanasia, la muerte digna designa la actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable o en fase terminal.

La consejería de Sanidad va a elaborar una norma que regule la figura de la muerte digna, una ley que ya existe en otras comunidades autónomas como Galicia o Andalucía, y en la que se recogerían los derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de la muerte, según informaron fuentes de la Comunidad.

Esta norma dejaría fuera tanto la eutanasia como el suicidio asistido y se centraría en establecer los derechos y garantías jurídicas para los pacientes y los profesionales en la buena praxis médica ante el final de la vida.

Mientras la ley se aprueba, los ciudadanos de la Región tienen una cobertura legal a la que acogerse llegado el caso: la Ley de Autonomía del Paciente, la Ley Regional de Derechos y Deberes del Paciente, los comités asesores de ética –que funcionan en todas las áreas de salud regionales– y el Código Deontológico de los médicos.

Una de las herramientas que están disponibles en la Región y que puede facilitar la toma de decisiones llegado el caso de una enfermedad irreversible y en fase terminal es el denominado testamento vital o instrucciones previas. A fecha de hoy, la consejería de Sanidad tiene registradas 3.557 inscripciones.

«Este documento es un instrumento para una muerte digna, que evita que se prolonguen los medios de vida artificialmente en casos de enfermedades irreversibles», comenta el subdirector general de Atención al Ciudadano, Ordenación e Inspección Sanitaria de la Consejería, Jesús Cañavate.

«Lo que no puede –añade– es incluir instrucciones en contra del ordenamiento jurídico vigente, como es pedir la eutanasia».

Además, las personas que hayan hecho un testamento vital pueden modificarlo cuando lo consideren oportuno, siempre y cuando se sigan los requisitos que marca la norma.

Las instrucciones previas se regulan en el decreto 80/2005 de la Comunidad Autónoma y desde que se puso en marcha, en enero de 2006, el número de personas que han decidido dejar su voluntad por escrito ha sido constante, sin grandes altibajos, comenta María Jesús Martínez, responsable del servicio donde se llevan a cabo estas inscripciones.

Conectado al registro nacional
Martínez explica que el registo regional está conectado con el nacional desde enero de 2009 y que los centros hospitalarios, a través de un gestor, tienen acceso on line, utilizando una clave que se les facilita a los facultativos para conocer los datos de un paciente que haya presentado sus voluntades anticipadas.

La Consejería utiliza tres formularios para el testamento vital, que pueden registrarse ante tres testigos, ante notario o ante el funcionario de Sanidad. En estos documentos, entre otras cuestiones, el ciudadano da instrucciones para que, en caso de enfermedad terminal e irreversible, no sean aplicadas –o bien que se retiren si ya han empezado a aplicarse– medidas de soporte vital o cualquier otra que intente prolongar su supervivencia.

Ademas, manifiesta su deseo expreso de que, tras su fallecimiento, se puedan utilizar sus órganos, para ser trasplantados a otras personas que los necesiten, para la investigación, o para ninguna de las dos cosas.

Por último, designa a un representante que le sustituirá en caso de no poder expresar su voluntad en relación a las decisiones asistenciales que afecten a su persona.

La Comunidad Autónoma, además de este registro vital, echa mano del Consejo Regional de Ética Asistencial cuando se presenta algún caso conflictivo, en el que no se tiene muy claro el camino a seguir.

Este consejo es multidisciplinar y lo preside la Consejera, quien delega en la dirección general de Planificación, Investigación, Farmacia y Atención al Ciudadano.

«Normalmente atiende las consultas de los comités éticos de los hospitales, en casos en los que los medicos y los familiares no están de acuerdo, y si sus opiniones no son aceptadas por alguna parte implicada, en última instancia la decisión la tiene que tomar un juez, que es lo que está ocurriendo en el caso de la niña de Galicia», comenta Jesús Cañavate. De ahí la importancia, insiste, de que se deje escrito el testamento vital.

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