O.L.T
Estaba de baja. El médico le había firmado una incapacidad temporal para ejercer sus tareas como albañil. Una lesión muscular. Eso ponía en el parte de baja que tenía su jefe. Pero, cada día, madrugaba para subir la pesada persiana del bar de su mujer, cerca del mercado de Verónicas de Murcia, y cocinaba y servía platos. «Acabo de hacer una tortilla», le dijo a la detective, sin imaginar que lo estaba grabando. Su contrato fue extinguido sin percibir un solo euro. Igual le pasó a otro obrero. Su padre murió y se quedó al cargo del bar, pero no dejó su otro empleo. O. L.t.